Hace 3 años Lenin

En la actualidad, nos acostumbramos a que la música se nutra de todas las fuentes a su alcance para reinventarse y con la información que tenemos a la mano, es relativamente sencillo avistar esas influencias. De la misma manera, la música es fuente de inspiración para otras disciplinas artísticas; en este caso, quiero hablar de la literatura y los videojuegos. En específico, de la tercera entrega de BioShock que se presentó en el 2013; de él se han hecho un sinfín de referencias, hasta proponerlo como uno de los mejores de su generación ya que insinúa muchas ideas interesantes: una ciudad utópica con lo mejor que la sociedad podía brindar, adictos a las alteraciones genéticas y en Infinite -una ciudad flotante-, con un mesías norteamericano, racista y barbado.

música

En esta entrega Irrational Games, el estudio a cargo de la franquicia agregó un nuevo factor a la fórmula: grietas espacio-temporales; en este sentido, volver al futuro nos ha enseñado las consecuencias de los viajes en el tiempo y Bioshock nos aporta algo menos catastrófico, covers desde el pasado. Valdría preguntarse, ¿Retrocovers?. De esta manera, en el año de 1912 en Columbia hay pequeñas apariciones de un compositor de música que tiene vistazos al futuro; ello explica los covers a “Girls just want to have fun” de Cyndi Lauper, con un organillo. Asimismo, “Everybody wants to rule the world” de Tears for Fears acompañado de un piano.

Tanto la ficción y la música nos dan la oportunidad de imaginar mundos, pasados y futuros, desde la comodidad de nuestra realidad. En 1985 Bruce Sterling y Lewis Shiner publican una historia corta llamada Mozart in Mirrorshades; en ella el protagonista trabaja para una compañía con la habilidad de viajar por el tiempo para “robar” joyas y obras de arte del pasado, con la garantía de que la linea temporal original, el tiempo real, es inalterable. La imagen que quiero rescatar es la anterior, al último hit de Mozart sonando en el medio tiempo del Super bowl o cerrando el festival más trendy del mundo. Nunca va a pasar, sólo es divertido imaginarlo.

En un ejercicio similar, Ted Templeman hace covers a The Beatles, The Doors, entre otros; en un particular disco de versiones al estilo de los 20’s que los invito a escuchar mientras reflexionan, ¿Qué evento musical que es temporal o estadísticamente imposible de suceder tienen ganas de presenciar? ¿Qué colaboración se les antoja mientras se contestan a si mismos, nunca va a suceder? La sección de comentarios está a su disposición.