El próximo 21 de enero se llevará a cabo la quinta edición de Hertzflimmern, un evento dedicado a la música electrónica. Y  en esta ocasión se celebrarán las seis décadas del género en México con invitados que oscilan entre leyendas mexicanas olvidadas como Decibel –la banda de rock progresivo y electrónica- hasta AAAA, uno de los productores más jóvenes del cartel.

Entre sus invitados se encuentra Bishop, que de acuerdo a la descripción de Hertzflimmern, es uno de los personajes más difíciles de describir, ya que  su obra es tan extensa que es complicado encasillarlo como sólo un DJ. A través de su carrera Luis “Bishop” Murillo, ha fundado sellos discográficos, colectivos, sin mencionar proyectos como Konfort y Subunda & Breakbeats. Actualmente es productor, remixer y catedrático.

Un par de días antes de su presentación en el Instituto Goethe, pudimos platicar con él acerca del contexto en el que se hace música en México, un poco de su historia personal, y su opinión acerca de lo que se produce actualmente. Esto fue lo que nos contó.


Digger: Estudiaste historia en la ENAH, ¿cómo pasaste de eso a la música?

Bishop: La música ha estado desde siempre en mi vida, nunca pasé a ella porque siempre estuvo conmigo. De hecho, es por ella que he descubierto otros placeres y pasiones como leer y viajar.

B: Estudiar la Lic. en Historia tiene que ver más con mi adolescencia y la atractiva cultura milenaria mexicana. No me gustaba pasar por ignorante cuando escuchaba palabras prehispánicas, y eso me llevo a leer y a investigar. Con el paso de los años descubrí que el pasado se construye en el presente, y al observarlo en el futuro puede enriquecer el alma todo el tiempo, así que era una consecuencia lógica que la música, la literatura y la historia se combinaran en algún momento para dar claridad y sentido a mi vida.

B: He usado todo lo que aprendí y experimenté estudiando historia para mi carrera produciendo música, igual me ha servido para difundir, apoyar, conocer gente y su trabajo, siempre voy de una actividad a otra, regreso al seno, voy a la periferia, es un método y una estrategia de vida usar la música y la historia en combinación.

D: Tu formación como ingeniero de sonido supongo que detonó tu interés en la música electrónica…

B: De hecho fue al revés. La música electrónica detonó mi interés por estudiar ingeniería en audio, y  cuando la estudié no era más que un curso de 18 meses, hoy es una licenciatura de años lo cual celebro.

B: La necesidad de aprender a resolver situaciones técnicas me llevó a entender mejor los procesos del sonido y su producción. Fue una aportación sumamente enriquecedora conocer ese campo de la música, y la experiencia práctica evidentemente contribuye a una mejor técnica y producción musical.

D: Cuando tu empezaste a hacer música electrónica, ¿cuál era el contexto, había una escena?

B: Siempre ha habido escenas. Para algunos el ejercicio de negarlas me parece que tiene que ver con justicia histórica o  falta de reconocimiento y trascendencia, incluso se discriminan porque no están medidas de acuerdo a sus parámetros. Es una actitud visceral, lo cual ni siquiera debería ser un punto importante. Si lo realizas porque te identificas y te encuentras a ti mismo, es más que suficiente, lo demás viene solo.

B: Yo viví en un contexto en el que no había música electrónica y se confundían los términos para definirla: la llamaban música industrial o lo asociaban despectivamente con el contexto gay, incluso no se consideraba música porque se fabricaba con máquinas y no se ejecutaba con instrumentos. Había poca gente que le gustaba, y habñia muchas menos que la conocieran a profundidad. Eran contados los que la producían. Para muchos eso era un privilegio, y en mi caso me hacía sentir que pertenecía a un pequeño y selecto grupo.

D: Has fundado colectivos, sellos discográficos, has tenido bastantes proyectos musicales, y además de todo eres profesor, supongo que le has visto mucho futuro a la escena mexicana, pero ¿qué es exactamente lo que crees que te atrae para apoyarla tanto?

B: Creo en México en las buenas y en las malas. No me gustan algunas de las cosas que suceden en el país, pero no por eso las niego o rechazo. Me gusta ser mexicano, me hace sentir que soy heredero de un legado sólido y milenario, y que eso me da elementos para forjarme la identidad que yo quiera; mi contemporaneidad se nutre de otros lugares y no se niegan, se comparten.

B: Aprendo y utilizo lo que considero útil y trato de difundirlo, compartirlo con la intención de que más personas forjen su identidad propia a partir de lo diverso que somos como nación sumando el exterior. Desde hace poco más de una década prácticamente sólo escucho música electrónica hecha en México o de regiones poco conocidas del mundo, un ejercicio que incluye buenas y malas experiencias, pero ambas experiencias construyen mis siguientes proyectos que tienen más perfil académico que de producción musical.

D: ¿Cómo crees que ha cambiado la escena de música electrónica desde que tu empezaste a formar parte de ella hasta ahora?

B: Actualmente se está transformando en lapsos de tiempo más cortos. Lo que no me gusta es que muchos productores están más interesados en estar al día con lo que pasa en otros lugares, que con tomarse el tiempo para descubrir. Les hace falta tomar una velocidad propia; tengo la impresión de que quieren ser incluidos y reconocidos por estar vigentes, más  que por auto-descubrirse con la música que hacen.

B: A muchos los veo más complacientes con sus entornos, hacen lo que está “in”, persiguen modas a las que quieren pertenecer y eso a largo plazo sólo deja las cosas a la deriva. Apuesto más por la búsqueda de la identidad, no importa que te guste. Lo ideal es reconocerse en ello, descubrirse, romper los propios paradigmas, crear nuevos, forjar cultura, es así como lo aplico en clases e intento transmitirlo a los estudiantes.

D: ¿Crees que los invitados a esta edición del Hertzflimmern logren encasillar bien 6 décadas de música electrónica en México?

B: No, pero si algo celebro con entusiasmo es que se dé el tiempo y espacio para el talento nacional. No es la primera vez que sucede ni la única iniciativa vigente, lo ideal para mi sería que la mayor parte del tiempo fuera así, que se dedicara más la escena a los nacionales, por mi parte asistiría más a eventos y conciertos. Y no quiero decir que no venga gente del extranjero pero es muy evidente que los traen con intenciones económicas más que culturales, no trato de negar la industria del espectáculo, pero la actual saquea más que aportar.

D: ¿Qué le recomendarías a alguien que se quiere dedicar a hacer música?

B: Yo he cambiado desde hace unos años mi jerarquía temática para dar clases considerando los puntos de arriba. Pasé de una fórmula didáctica: producción+práctica+herramientas+cultura+producción a una metodología basada en cultura+producción+cultura+práctica+cultura+herramientas+cultura+producción.

B: Aprender a producir música electrónica hoy no es una actividad complicada y es tan cara como el presupuesto lo permita. Hay muchos espacios que la enseñan, excelentes productores que se apoyan económicamente con clases, mucha tecnología accesible, barata y creativa. Pero lo que creo que les hará la diferencia a los nuevos productores es el bagaje cultural. Cuando uno escucha música puede percibir eso, es una abstracción que se desarrolla escuchando diversidad.

B: Lamentablemente también es muy fácil escuchar como algunos no sólo usan la misma y popular plataforma sino que usan los mismos efectos o sonidos preestablecidos, qué ironía que la tecnología hoy se ocupe más solo para fabricar música sólo bien hecha y no para llevar sus funciones al límite, para obligarla a realizar cosas para las cuales no se pensó, ese es el fundamento de básicamente todos los géneros matrices que hoy se explotan. Aprender eso, la técnica de cómo se ejecuta, los principios básicos de donde provienen los métodos de producción suelen ser hoy más interesantes que sólo usar dispositivos que lo resuelven y entregan cosas pre-diseñadas útiles para hacer canciones que suenan únicamente muy bien. Considero que es buen momento para comenzar a depositar en la música los entornos culturales que se suman al legado que nos representará más adelante en el tiempo.

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