A través de los años, Canadá se ha convertido en uno de los países con mayor aportación de bandas independientes. En esta ocasión se trata de Weaves, originarios de Toronto; conformada por Jasmyn Burke, Morgan Waters, Zach Bines y Spencer Coleellos son un de los diamantes en bruto que comienzan a ganar un terreno  en la industria musical. Una de las cualidades de la agrupación es la voz de Jasmyn Burke; ella ofrece una interpretación polifacética y ésta apoyada del concepto de la agrupación, busca explorar diferentes géneros musicales.

Desde su debut con Weaves (2014) hasta su reciente LP -también homónimo- lanzado en este año, muestran una madurez notoria; en esta ocasión, hablaremos de su más reciente producción. En ésta abre con el sencillo “Tick” y empieza con la siguiente sentencia:  “This is just the beginning of what I want to say”; con ello, la banda confirma que su sonido y lírica tienen mayor coherencia y sentido. Dicha combinación hace que desde el principio, el álbum te atrape con facilidad y no lo dejes hasta el final. 

Posteriormente llegan “Bird & Bees” y “Candy” con un sonido un poco más lento, pero con coros pegadizos. Son canciones que hacen sentir una energía con un toque de agresividad que, normalmente, las bandas de pop no logran tan fácil. La cuarta pista de once tracks, es “Shithole”, con la cual demuestran que están dispuestos a probar una amplia gama de los géneros musicales; dicho sencillo tiene la facilidad de transportarte a la bella época de adolescencia, compuesta por el grunge y el lema: “I’m living in a shithole” hace sentir identificado a cualquiera.

Dejando a un lado el odio al mundo, llegamos a “Eagle” con un ritmo más calmado e inclusive la voz de Burke nos hace recordar a Britanny Howard (Alabama Shakes) por el año 2012. Sin embargo, con “Two Oceans” volvemos a ese ritmo grunge y experimental por parte de la vocalista; quien ahora apuesta por un toque más melancólico. Asimismo, demuestra los tonos y las modalidades con las que puede jugar.

Weaves

Weaves. Fuente: NME.com

Regresando un poco al pop tenemos “Human” canción que abre camino a “Coo Coo”, la cual es ideal para contagiarte de buena energía que continúa en “Sentence”. El penúltimo track es “One More”, compuesta por una avalancha de guitarras que permiten la descripción perfecta del enojo; el sonido del sencillo es equiparado al que se siente cuando una persona te grita alguna vulgaridad en la calle.

Para culminar la producción de Weaves tenemos a “Stress”; contrario a su nombre, te permite relajarte y analizar que la agrupación canadiense está encontrando la manera de hacer las cosas diferentes y, en especial, de hacerlas bien sin la necesidad de encasillarse a un sólo tipo de música. Es por ese motivo que es toda una experiencia escucharlos y es recomendable seguirles la pista porque pintan para ser una gran banda.

Texto de Fernanda Flores

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