Texto: Jimena Palacios

Fotos: Paola Baltazar

Si algo aprendimos luego del confinamiento fue que la vida solo hay una hay que disfrutarla. No es como que no lo supiéramos… Pero estar condicionados ante el latente peligro de un virus con consecuencias que podrían ser fatales, es suficiente razón para llevar ese pensar a la acción. 

Así entonces, tras el ajetreo de fin de semana, recordamos un gran concierto que justamente nos hizo disfrutar como nunca, nos referimos a Parcels y su show en el Pepsi Center WTC de la Ciudad de México. 

Parcels es de estas bandas dentro de lo funk y lo “retofuturista” que se apoyan en los ritmos y tiempos del género para saber cómo hacer a alguien bailar, sin embargo, es también la influencia marcada de Daft Punk la que les da todo el conocimiento para no solo hacer que alguien se levante de su asiento, sino hacerlo vivir una experiencia 360, donde parecieran mimetizarse con tu ritmo cardiaco y tu mente. 

El pasado viernes, Parcels demostró que es mucho más que música para pasar el rato con unas chelas y amigos. Mostró una cara totalmente nueva y con ello su versatilidad para manejar cualquier ritmo. 

Por supuesto agradecimos que nos tocaran el corazón con rolas tan suyas como “Comingback”, “Overnight” o “Gamesofluck” pero, ¿de verdad alguien esperaba que se desataran en la manera en la que lo hicieron? Creo que no. 

Fue “Lightenup” el punto de partida para pasar de lo funk-disco a algo completamente nuevo empapado de techno y montones de energía. En algún momento del concierto, parecíamos haber dejado a Parcels atrás y lo único importante fue el sumergirnos todos en un viaje lleno de bailes, ovaciones y muchísimo ritmo.

Y aunque es la particular voz de Louie Swain uno de los elementos más reconocibles, el concierto trató de exhibir un montón de matices y texturas que componen a la banda australiana. Fueron los bajos, fueron los sintes y la potencia de Anatole Serrent los protagonistas de la noche. 

Durante todo el concierto, los integrantes de la banda no dejaron de agradecer al público mexicano los aplausos y la buena vibra y, por supuesto, la respuesta fueron todavía más ovaciones y el típico “olé, olé, olé” que solo es digno de corear para los verdaderos genios del escenario. 

Finalmente, sin bajar la energía y, por el contrario, dejándonos con ganas de mucho más, Parcels cerró un estupendo concierto (con merecido sold out) con “Bemyself” y “Drop the Pressure” Recordándonos que sí, fueron tiempos difíciles, pero la espera valió absolutamente la pena y que lo que nos queda a partir de ahora, es disfrutar incluso hasta de las más simples cosas.

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