¿Podrían los humanoides crear sus propias agrupaciones musicales? ¿Cuántos años faltarán para que las familias adopten niños robots programados para amar? ¿Las redes sociales pueden impulsar el trabajo de los artistas pero, a su vez, imponen una nueva forma de esclavitud? ¿Los músicos están más preocupados por figurar que por crear? Estas son algunas de las preguntas planteadas en el libro La era de la hipermúsica: trampas, beneficios y retos escrito por el periodista Santiago Arango Naranjo y que, construido a manera de ensayo, propone una aguda reflexión sobre las bondades y las desventajas que ha traído el modelo digital implementado al ecosistema de la música.

Detrás de este ensayo se encuentra Santiago Arango, comunicador social y periodista de la Universidad de Antioquia. El escritor ha sido un fervoroso enamorado y promotor de la música creada en Medellín y Colombia, además de haberse convertido en un especialista en Periodismo y Comunicación Digital y obtener un Magíster en Comunicación Digital de la Universidad Pontificia Bolivariana. Arango es también líder de la emisora Radiónica Antioquia, la principal radiodifusora pública de música alternativa en su país de origen, por lo que ha podido ser testigo de los procesos de transformación del ecosistema musical en Colombia y el mundo. Así mismo, fue director de Altavoz Fest y Altavoz Antioquia, tallerista y jurado de múltiples festivales como Ibagué Ciudad Rock, FestivalFFF (Ecuador), Más que sonidos (Guatapé), Víboral Rock (El Carmen de Viboral), Galeras Rock (Pasto), Rock al Río (Rionegro) y Altavoz Fest, entre varios otros. Fundador de HagalaU. Publicó el libro 15 años de canciones contadas y actualmente es coordinador del Centro de Documentación Musical El Jordán del Sistema de Bibliotecas Públicas de Medellín.

La publicación de La era de la hipermúsica: trampas, beneficios y retos partió de un trabajo académico y estableció una línea de investigación cualitativa de alcance exploratorio que, a través de una juiciosa revisión bibliográfica, encuestas, foros, observación netnográfica y entrevistas, ahondó en la web social y su incidencia en la música. “El tema me llamó la atención porque noté que grupos de distintas latitudes se arrojaban fervorosos a la web social y, luego, percibí que esos mismos grupos desaparecían de ese ecosistema, se hacían invisibles. ¡Quise averiguar la razón!”, explica Arango sobre el porqué de esta investigación que se extendió durante un par de años y que cristaliza ahora en un libro dinámico y de fácil lectura que, sin embargo, ofrece reflexiones harto pertinentes para el contexto digital latinoamericano.

La era de la hipermúsica: trampas, beneficios y retos explica cómo los músicos disfrutan los beneficios de circulación y promoción del nuevo modelo digital, valoran el diálogo directo con sus tribunas y aprovechan la autopromoción de sus álbumes, conciertos y suvenires para generar recursos económicos. A su vez, el texto determinó que hay una crítica a la manipulación de los gustos a través de las plataformas: los grupos aceptaron la ‘transacción’ del recién estrenado arquetipo porque lo digital determinó una dictadura en la que o se acoplan o se vuelven casi imperceptibles para sus audiencias y esto, de fondo, desdibujó la experiencia de escucha del usuario convirtiéndolo en una máquina de consumo que instaló en un segundo plano el disfrute consciente y reflexivo del arte como manifestación humana. “En el proceso de investigación, tras las entrevistas a diferentes músicos y apoyado en la observación netnográfica y en distintos artículos, comprendí que para los músicos el ecosistema digital es como enfrentar una dictadura política: se acoplan al sistema, actúan según sus lineamientos e intentan tener una vida”, explica Arango sobre algunas de sus conclusiones. “Otra opción es no amoldarse y correr el inminente riesgo de desaparecer o ser invisibles; o finalmente, forman un bando critico de resistencia digital”, añade.

Este ensayo periodístico se convierte se convierte de este modo en una reflexión pertinente en torno a los modelos actuales de circulación musical. A la luz de la evolución del negocio de la música, los artistas han tenido que aprender a sobrevivir en un espacio cada vez más competido en el que los recursos tienen que dividirse entre más agentes. Con el cambio del formato físico al formato digital, el juego ha virado en función de un algoritmo que a veces es difícil de descifrar. Sin embargo, por la manera en la que está construido La era de la hipermúsica: trampas, beneficios y retos es un libro de fácil acceso para cualquier persona, más allá de los artistas y agentes que hacen parte del ecosistema musical. “El libro puede leerlo cualquiera que no necesariamente esté metido en el ecosistema de la música, pues el texto está narrado a partir de escenas, ejemplos y momentos cotidianos, como la fiesta de amigos que dejaron sonando una playlist hasta el amanecer o la selfi en un concierto soñado”, concluye Arango.

El lanzamiento del libro marca además el nacimiento de Libros HagalaU, sello editorial independiente que se une a Discos HagalaU, el Bazar de la Música, el Festival Hertz y otros frentes de trabajo de HagalaU ¡No pase de largo!, plataforma de gestión y comunicación desde el hazlo tú mismo que durante 21 años ha aportado al desarrollo del circuito musical alternativo de Medellín y Colombia.