Fotos: César Vicuña

Qué una chica de 21 años te venga a explicar lo que es el amor, la madurez, la tristeza y la amistad, es un gran impacto. Y es que Bratty es un revés para la estructura social y musical, es el ejemplo preciso para decir que el mundo está cambiando. El que Jenny Juárez, sea el referente de estas nuevas generaciones es un alivio, ya que su imagen rompe con el estereotipo prefabricado de la industria musical y nos regala a una chica dulce con una fuerte personalidad, y una humildad increíble para aceptar el éxito que hoy es.

El principio (según su bio) es este, Bratty es el proyecto bedroom pop, garage y surf de la cantautora Jenny Juárez, oriunda de Culiacán, Sinaloa, México. Este nació en 2017 y con 16 años de edad, Bratty decidió salir a tocar en restaurantes y espacios donde se realizaban eventos musicales de la escena local culichi.

Cuatro años después, y casi recién llegada de su gira por España, la joven cantante logró ofrecer un concierto de alta calidad en el Lunario del Auditori Nacional. Vestida de traje y sombrero rojo, salió a presentar su más reciente disco tdbn, el cual fue tocado (casi) en orden. Desde el inicio era evidente la increíble organización del equipo y la conexión que tiene la banda con su frontwoman.

Una de las invitadas fue Bruses, quien es conocida como la voz del nuevo pop alternativo, juntas interpretaron “Jules”, una declaración de amor entre dos chicas. Ver a adolescentes cantando este tema junto a sus padres demuestra que se ha roto una barrera gigante del amor y la sexualidad, más allá de las preferencias es una síntesis de la aceptación entre seres humanos.

En el escenario también la acompañaron Daniel Quién, David Aguilar, Santi y Dan de Little Jesus, Renee para cantar su versión indie de “Bichota” de Karol G.  “Cruel”, “Honey, hoy que no estas” y  “Virgo” fueron algunos de los últimos temas en sonar. Y así sin más Bratty se despidió del Lunario, y la sensación es que el relevó generación es fuerte, dulce y maravilloso. Todo por delante.