Hace 5 meses Lenin

Lanzadas en 1977 desde cabo cañaveral, las sondas Voyager I y Voyager II han tenido como objetivo observar a los planetas más alejados del sistema solar. Después de 40 años, las sondas gemelas siguen transmitiendo información científica de vuelta a casa.

En 1990 cuando el Voyager II pasó por Neptuno, antes de salir del sistema solar, giró para tomar la última foto de la Tierra, de la cual Sagan reflexionará en su libro Ese punto azul pálido (That pale blue dot):

Mira ese punto. Eso es aquí. Eso es nuestro hogar. Eso somos nosotros. En el, todo aquel de quien hayas oído hablar alguna vez, cada ser humano que ha vivido, vivo su vida. La suma de todas nuestras alegrías y sufrimientos…

Lo que hace diferente a esta misión de otras, como el telescopio Hubble o las Pioneer I y II, es el disco dorado que llevan ambas sondas en su exterior,  un disco de cobre bañado en oro que contiene saludos en 55 lenguajes, la grabación del corazón de una mujer enamorada, sonidos ambientales como el trueno, viento y las mareas, cantos de aves, ballenas y otros animales así como 90 minutos de música de diferentes épocas y culturas de todo el mundo. En el disco están codificadas 115 imágenes que muestran múltiples aspectos de nuestra sociedad. Toda esta información fue seleccionada por un equipo encabezado por el astrónomo Carl Sagan.

Instrucciones a la Tierra

Sobre la cubierta del disco hay instrucciones de cómo reproducir y decodificar el disco, así como la “dirección” de nuestro planeta con respecto a pulsares y otros objetos cósmicos, es decir una invitación a ser visitados por cualquier civilización que se encuentre con estos artefactos en su peregrinaje por el espacio.

Cubierta del disco dorado, muestra sus instrucciones extraterrestres. NASA/JPL 

El mismo Carl Sagan acepta que la probabilidad de que alguien se cruce fortuitamente con las Voyager es infinitamente reducida, a final de cuentas el espacio exterior está virtualmente “vacío”, pero señala que si eso ocurre:

Cualquiera que las encuentre, tendrá otro estándar sobre cual juzgarnos, por que cada Voyager es por sí misma, un mensaje, en su intención exploratoria, en su gran falta de intención de lastimar y en la brillantez de su diseño. Estos robots hablan elocuentemente por nosotros.

Los dejamos con esta playlist del disco dorado, que esperamos, algún día, dentro un millón de años, se escuche muy lejos de la Tierra.

Sesión de escucha

Como parte de la celebración del décimo aniversario de La Noche de Estrellas, La Casa del Lago Juan José Arreola estará organizando una escucha del disco dorado al aire libre, en la que participará el Maestro José Wolffer, director de Casa del Lago, la Dra. Leticia Carigi y el Dr. Alejandro Farah, investigadores del Instituto de Astronomía. La cita es este sábado 9 de febrero a la 1 pm en el Espacio Sonoro de Casa del Lago.