Hace 2 meses Intrstlrs

Lázaro Cristóbal Comala es una de esas joyas escondidas que nos tiene México, nacido en un estado igual de escondido, Durango. No es cierto que nadie va a Durango, es algo que ya nos dejó en claro Lázaro en su último disco; las mejores cosas a veces no están a simple vista. Folk, tristeza y guitarrita sad son lo que nos trae Samuel, la nueva placa de este cantautor.

“Niños tristes de Durango” fue el primer adelanto de este disco, una rola sobre la juventud y el vivir. A pesar de ser muy local, también es generacional pues todos los que estamos atravesando por los veinti/treinta y tantos podemos sentir esta pertenencia por fases a las fiestas, el sexo y la constante de estar tristes.

Sin embargo, el primer sencillo oficial de Samuel es “Estoy poniendo todo de mi parte”, canción donde comparte vocales con Maya Piña de Budaya. Continuando con el sentimiento sad generacional, la letra nos cuenta una historia de suicidios, los que generalmente terminan en fracaso y resultan en una revolución por seguir vivo. “Una vida que se extiende cuando ya no hay vida, un amor que sigue incluso cuando ya no hay amor”. La voz, tan sincera y pura, remueve recuerdos y sentimientos que tenemos guardados en el fondo del alma, lo que acompañado de un par de acordes simples y serenos nos remontan al sonido clásico de un bolero.
Lázaro Cristóbal Comala se llama Daniel en su vida diaria. Tomó elementos de la literatura de Rulfo, de la música de Johnny Cash y un poco del gallo cantor de Robin Hood, para formar este nombre artístico que ahora con mucho orgullo porta en cada presentación. Samuel es su sexto álbum de estudio y lo estará presentando el próximo 12 de mayo en el Foro del Tejedor en una velada íntima, los boletos ya están a la venta.