Hace 1 año Andrés

Hace unos meses la Federación Internacional de la Industria indicó que en el primer semestre del año en curso se obtuvo, por primera vez en la historia, mayores ingresos por la vía digital a costa de la física; a lo anterior habrá que agregar la cifra de 75 millones de usuarios de streaming en treinta y dos países del mundo. A pesar de ello y a contracorriente de las tendencias de consumo, la industria del vinyl adquiere fuerza en el mercado musical: en el 2013 en Reino Unido creció un 101% y en España un 4%; en el 2014 en Estados subió un 40% y en ese mismo año, se vendió más de nueve millones en todo el mundo. El fervor por el vinyl no es una novedad y ya desde el 2007 se celebra el Record Store Day, concebido por el músico Chris Brown.

Hace algunas décadas con el advenimiento del CD y posteriormente con el streaming, los especialistas pronosticaron la muerte del vinyl. Sin embargo, la industria persistió vigente en determinados círculos independientes y entusiastas fanáticos; recientemente la dinámica se ha transformado y las transnacionales así como las pequeñas tiendas musicales, lo perfilan como una empresa fiable y rentable. El auge de dicha industria es consecuencia, por una parte, de la creciente necesidad del consumidor  por una cercana relación con su música; asimismo es respuesta de la vigencia de la cultura vintage en nuestros días.

El debate sin fin será si el vinyl tiene mejor calidad musical que el CD o el streaming; no obstante y en mi punto vista, si existe una mejora en unas u otras serán pocos los que pueden identificar las diferencias, en efecto, alguien con un oído educado. Con ello quiero decir que el reciente consumo no es sinónimo a una búsqueda de una mayor calidad musical; quizás podemos hablar de calidad pero en cuestiones de formato, es decir, el público busca algo tangible pero también sin perder lo digital. Cabe mencionar que en la cultura del vinyl se analiza, con la misma consideración, la música y el diseño; el segundo aspecto involucra el arte que busca proyectar a un oyente en particular.

vinyl IIEn los últimos meses se presentaron dos fenómenos: la aplicación Pokemón Go y la serie Strangers Things; aunque son ideas brillantes, las dos apelan al pasado y ahí radica su valor y popularidad. Comento lo anterior debido a que es una peculiaridad de nuestra época: tener muy renuente el pasado; es cierto, el pasado siempre es un punto de partida pero tanto accesorios, objetos y hasta contenidos actuales están impregnados de épocas antiguas. Las nuevas generaciones transitan entre lo tecnológico y digital, pero también se sienten fascinados con lo antaño; es el mismo caso con el vinyl. Un estudio reciente señaló que la población menor a 35 años es el máximo consumidor de dicha industria; se pude observar en tiendas musicales a niños y jóvenes comprando a los clásicos como Pink Floyd, Led Zeppelin o The Beatles. Cabe mencionar, el vinyl se encuentra a la vanguardia y edita artistas recientes como Taylor Swift o Adele.

Los productores de vinyl se sienten fascinados, pero al mismo tiempo no se dan abasto ante la demanda; ellos quieren crecer como industria pero temen que la fiebre desaparezca en un cualquier instante. Otro factor en contra es el material: el policloruro de vinilo es altamente tóxico y se plantean nuevos materiales para fabricarlos como madera, acrílico, papel y hasta cajas de pizza; sin embargo, se desconoce la respuesta de los consumidores ante el cambio.

En el caso mexicano, la Asociación Mexicana de Productores Fonográficos (Amprofon) no ha otorgado datos al respecto; no obstante, la creciente afluencia en tiendas dedicadas a la venta de discos de vinyl en la Ciudad de México como Revancha,  La Roma Records, así como el amplio catálogo en Mixup señalan un mercado en crecimiento. En fin, tan sólo será cuestión de tiempo para dar seguimiento a evolución de la industria del vinyl y si es capaz de resistir a los embates tecnológicos.