Hace 1 año Jonathan Contreras

El Foro Normandie se veía más marcial que de costumbre, pues a los sacos de arena que cimentan el lugar se sumaban ahora las banderas de México, Argentina, Chile y Uruguay entrecosidas, dándole a la noche una onda sociopolítica que ya estaba marcada por el nombre de la fiesta: Cumbre Latinx. Como mediador de la cumbre internacional, se podía ver a Tomás Davó, co-fundador de NAAFI, dando vueltas por el lugar y observando a la gente. Esta noche no encarnaría sobre la mesa a Fausto Bahía, pero se encargaba de que el encuentro global transcurriera a gusto.

MORO

MORO

El argentino Moro fue el encargado de inaugurar el encuentro actuando en representación de Non Records, acaso uno de los sellos discográficos más avanzados en este momento pues, junto a colectivos como NAAFI, siguen demostrando que la música de baile es un asunto político y un campo de batalla por las representaciones. Sólo podremos crear una comunidad global si reconocemos nuestras características regionales.

Una vez que el set de Moro hubo puesto el tono rumbero de la fiesta, Mexican Jihad le puso el ritmo. El otro fundador de NAAFI se aventó un set de esos que ponen a bailar a fuerzas, con mucho reggaetón y mucho perreo. Antes de que la sacudida pudiera extinguirse, Santa Muerte saltó a la mesa para echar más reggaetón mezclado con hip hop sureño que trajeron de su adoptiva Texas.

Después de eso, el perreo dio paso a cosas más experimentales. Lao tomó el control para entregar uno de sus sets más poperos, mezclando éxitos de Britney Spears con tribal agresivo, fiel al espíritu bootleg que predica NAAFI. Desde Uruguay, el prolífico Lechuga Zafiro le puso el sabor tropical a la experimentación. Tayhana, representando al crew argentino de HiedraH, le subió varios BPM al asunto con un set agresivo y atronador.

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El cierre fue a cargo del chileno IMAABS, un rostro más que conocido. A altas horas de la madrugada, la música todavía lograba arrancar algunas exclamaciones de entusiasmo, confirmando que la cumbre había sido un éxito y que, en efecto, todavía queda en este mundo una trinchera de resistencia.