Reseña: Hayde Corona & Feli Corrales

Fotos: Paola Baltazar

Cada vez parecia más lejos aquella vez cuando Interpol cerró los diez años de nuestro bien querido Corona Capital, en nuestras mentes nunca visualizamos el cierre de los festivales, la pandemia vino y nos arrebató lo que más queríamos.

Pero las cosas han mejorado un poco y después de dos años sin música el Corona Capital abrió sus puertas, nos volvimos a reunir con toda la necesidad de vivir y sentirnos vivos por la música en vivo.

Para el día sábado comenzamos viendo a Boy Pablo, el chileno refresco la tarde con sus canciones de Indiepop y vibra mellow. TKM, Wachito Rico, Dance Baby! enamorado a todos, además de darnos la sorpresa de subir a Cuco durante su set, quien en ese entonces no sabíamos que él entraría a salvar el festival.

A la par de la tarde vimos a uno de los actos más poderosos y con mucha energía que el Corona nos presentó para esta. Turnstille es adrenalina pura y mucho moshpit canciones rápidas y llenas de grandes lineas de bajo y riff insaciables. Al fin pudimos escuchar un poco de lo nos enamoró en Glow On y Time & Space.

Rapidamente nos cayó la noche y la dura decisión de elegir nuestra velada mágica en el Corona Capital. Los horarios comenzaban a apretarse cada vez más. Mientras esperábamos a Khruangbin nos enteramos de la cancelación de Disclosure y la fugaz confirmación de Cuco.

Los alrededores lo empezaron a dudar y algunos otros se molestaron por esta noticia que nos dejó con tristeza, Así fue como con tristeza perdimos 3 shows del primer día de actividades. Pero todo tiene que continuar, Khruangbin fue un punto mágico, la química de este trió nos llena de sonidos psicodélicos y la magia del jamming.

“Pelota”, “María También”, So We Wont Forget” y hasta un Medly de grandes covers nos dieron un show hermoso, todo esto acompañado de una bola disco que ilumino el escenario y nos hizo olvidarnos de la lluvia que comenzó en esos momentos.

Así mismo en nuestra primera visita al escenario principal vimos un poco de Cheap Trick, una banda que no sentimos muy alineada con los actos del festivales. Eso sí sonoraron bien y bonito muchos hits de Universal Stereo, incluyendo The Flame y fue imposible no pensar en La Academia.

Con las cancelaciones de por medio, la confusión de muchos por el cambio de horario de LP o la reciente añadida presentación de Cuco, por acá optamos por esperar un poquito más y ver a Tame Impala en todo su esplendor. El cierre del día estaría a manos de Kevin Parker y compañia.

Un show de luces y un aro mágico que sobrevuela como un ovni durante todo su set. Cuando el momento llegó una introducción al Slow Rush todos sus efectos secundarios, visuales, lasers y una dura percepción del tiempo.

Simplemente fue espectacular, el sonido fue envolvente y la perfecta ejecución de cada canción, cada lazer proyectado y la guía de sus visuales llevaron a Tame Impala a cerrar la noche de gran manera. Para los fans intensos y los que apenas comienzan este show fue alucinante.

La catartica Apocalypse Dreams, el glamour que tiene Let It Happen, la sorpresa de Endors Toi y Beverly Laurel, Mind Mischief y New Person, Same Old Mistakes y sus ácidas versiones. Kevin agradeció la espera y montó un recorrido por todos los discos que ha lanzado.

El Corona Capital 2021 nos agarró fuera de ritmo, pero después de pasarla increíble el sábado nos sacudimos el cansancio y tomamos cubrebocas y gel antibacterial para volver el domingo 21 de noviembre al Autódromo Hermanos Rodríguez y desde temprano ver talento emergente y muy joven como Sir Chloe, Will Joseph Cook, Alaina Castillo (cuyo padre es mexicano) y Glaive, uno de los adolescentes apadrinados por Travis Barker (blink-182).

The Lightning Seeds nos llenó de nostalgia noventera justo antes de uno de los momentos que más esperábamos, pues The Whitest Boy Alive tenía una deuda pendiente con todos los que desde 2019 tenían listo su boleto para el Festival Vaivén (que tuvo que ser pospuesto debido a la pandemia). El escenario Cero les quedó chico pues después de una década de espera al fin estaban frente a nosotros y nadie quería perdérselo. Además, se trataba de un día muy especial: el cumpleaños de su carismático líder, Erlend Øye, a quien México ya adoptó desde hace muchos años.


El sonido fue elegantísimo y uno de los mejores en las once ediciones del festival, el ambiente: inmejorable. Si bien el baile que nos provocan estos europeos es muy sutil y delicado, todos nos volvimos locos en algún momento y no pudimos dejar de brincar y aplaudir al ritmo de “Burning”, “Intentions”, “1517”, “Courage” y más. El cierre perfecto fue cantarle “Happy Birthday” a Erlend y verlo soplar las velitas de su pastel mientras anochecía.

En el escenario principal la hermosa voz de AURORA cautivó a los presentes, quienes le llevaron flores y hasta le lanzaron un peluche del Doctor Simi. La noruega es como una princesa sobre el escenario, desde sus movimientos hasta su voz y cómo se expresa. Definitivamente nos llenó de ternura y esperamos ver mucho más de ella y su propuesta pop pronto.

Otro de los regresos más esperados fue el de The Bravery, quienes interactuaron poco con el público y cual banda punk tocaron frenéticamente, incluso intercalaron sus hits con covers a Fugazi, Descendents y Black Flag. El cierre llegó con “An Honest Mistake” y nos llevaron de vuelta a 2005, año dorado para el indie rock.

Por primera vez en nuestro país Royal Blood apareció y no pudimos dejar de gritar de la emoción. El dúo británico nos preguntó varias veces si estábamos listos para rockear y la verdad es que ellos tienen el pase libre para decir esa frase pues realmente sorprendieron al mundo con su debut en 2014 y revitalizaron un género que muchas veces se ha dicho que está muerto. El estilo único de Mike Kerr en el bajo y la energía bestial de Ben Thatcher en la batería fue lo que siempre soñamos.

Para vibrar alto fuimos a Rüfüs Du Sol y quedamos fascinados por sus visuales, si bien es un proyecto de electrónica respetamos mucho cuando los artistas hacen todo de manera análoga y ponen a todos a bailar. El cierre del festival estuvo a cargo de Twenty One Pilots, otro power dúo que llegó a ser headliner gracias a sus hiperactivas presentaciones en vivo y la conexión que tienen con fans de todas las edades, sin duda ver a tantos niños y adolescentes (algunos hasta acompañados de sus papás que también eran fans de los originarios de Ohio) fue de lo mejor del día. 

Si bien Tyler Joseph y el baterista Josh Dun se encuentran en una nueva faceta donde ahora los acompaña un guitarrista, un bajista y un trompetista (que no dudó en tocar fragmentos de clásicos mexicanos como “Bésame Mucho” y Cómo te voy a olvidar”), la esencia de sus primeros shows sigue ahí, pero ahora con mucha más producción. Después de ver a Tyler trepar por una de las torres para cantar “Car Radio” desde las alturas y a Josh tocando la batería sobre la audiencia todos pudimos irnos a casa con una gran satisfacción pues los festivales están de regreso en la Ciudad y el sentimiento de comunidad que crea la música en vivo a nivel masivo ya nos hacía muchísima falta. ¡Claro que nos veremos en 2022!