Hace 7 días spinthatshit

En algún momento de la vida del acumulador de discos siempre hay alguien que te pregunta: “¿Cuál fue tu primer vinilo?” Como si fuera una prueba para saber si realmente eres un coleccionista o melómano de esos de a de veras.

Muchos dicen -“fue uno de los Beatles, Janes Addiction, Joy Division, The Clash, Beastie Boys o ‘#suclásicodeconfianza’ para quedar bien”- pero la realidad es que probablemente, si naciste en la época del formato, tu primer disco en vinilo fue uno que escogieron tus papás por ti. En mi caso así fue y no tengo memoria de haber ido a alguna tienda super especializada a comprarlo.

El caso es que es difícil recordar si de niño fuiste tu el que realmente eligió tu primer vinilo pero dentro de esta historia hay algo muy cierto para casi todos, hay un disco de tu infancia que recuerdas con mucho cariño. En mi caso hay algunos como: Las Aventuras de Enrique y Ana (‘Super Disco Chino’), Disco Aventura de Odisea Burbujas (‘Popotito 22’ y ‘La Regadera Micromacromática’), entre otros. Sin embargo el número uno es el de “El Hombre Araña, Spider-Man” por el track de ‘Nunca Pisen Un Escorpión‘, un audiocuento que es un flashback a las locas mañanas de sábados de azúcar y dibujos animados… el cuál les comparto ahora.

El Increíble Hombre Araña from Spin That Shit on Vimeo.

Los soundtracks de las caricaturas de los sábados, en especial las de Spider-Man de los finales de los 60’s (que en México transmitían durante los 80’s) marcaron mi infancia y quizás son las culpables de mi gusto por la música psicodélica. No, no fueron los porros o los enteógenos, mucho menos los tecladitos de los Doors. En realidad fueron esos sonidos de jazz espacial que se escuchaban en el fondo de las aventuras de “El Hombre Araña” mientras luchaba contra villanos surreales, melodías que algún ocioso decidió compilar en un video que lo resume todo.

Quizás este no fue mi primer vinilo pero es el que más recuerdo; un disco que aún conservo a pesar de estar rayado gracias a algún amigo borracho que quizo jugarle al tornamesista. Un vinilo que hace unos años volví a comprar en algún digging por la ciudad y que vale la pena tener dentro de la colección; porque más allá de la música, el contenido de un vinilo son memorias.

Roma (Spin That Sh!t)