Hace 7 meses Lenin

Aún recuerdo gratamente aquellas tardes en las que un nuevo capítulo de Dragon Ball Z en canal 5 era todo un suceso, la primera vez que vimos a Goku transformarse en súper sayajin para derrotar a Frezer, en ese momento creíamos haberlo visto todo. Ahora tenemos acceso a todo el contenido que podamos ver, en dos clicks, sin esperar una semana o soportar los desalmados cortes comerciales.

Pero hay algo de lo que carecen nuevas series animadas como Rick & Morty o Bojack Horseman, música memorable y vamos seguro que más de uno ha escuchado el soundtrack de estas series, pero no tienen esa característica que tiene la música “viva”, esa que puede ser reproducida por un montón de músicos talentosos en un recinto que parece estar reservado a las máximas obras de la humanidad.

 

Con esto no pretendo entrar en el infértil debate de si la música “orgánica*” es mejor que la música electrónica, sabemos que hay genios en cualquier técnica y genero. Pero si quiero abogar por esa forma de hacer música que hizo que algunos temas se quedaran en nuestra memoria y que con solo un par de notas podamos traer los recuerdos que tenemos asociados a un capitulo antiquísimo.

La apropiación cultural

A pesar de que en su tiempo el uso de música interpretada por una banda sinfónica no fue una decisión creativa si no un resultado de las limitaciones tecnológicas de la época, esto fue aprovechado por ciertas obras como los Loony Tunes, Star Wars, el Señor de los Anillos y las películas del estudio Ghibli para crear temas  que hasta la fecha nos emocionan y que hemos podido experimentar en distintos eventos, que incluso han llegado a México.

Si bien esto permite nos disfrutar de un concierto o una función musicalizada, es la apropiación cultural, eso que nos ayuda a borrar las barreras socio-económicas entre la población, lo que considero como el resultado más noble de la música como acompañamiento de un producto cultural, que en estos tiempos parece ya caduco.

 

* Entendiendo como orgánica a aquella música que es producto de múltiples instrumentos musicales.