Hace 2 años Omar Ferreira

Si algo caracteriza al mexicano es convertir la tragedia en comedia. A pesar del panorama sombrío que nos acompaña constantemente, logramos encontrar el lado afable de la situación; el doble sentido y la mofa son medios para llegar a ello. El arte es influenciado por lo anterior y una pequeña prueba es el álbum debut de Molotov, ¿Dónde jugarán las niñas?; el álbum dio respuesta al malestar social de ese momento, un cansancio generalizado de un partido único el cual había saqueado y dominado durante décadas. 

 en medio de una crisis política y económica, la banda capitalina lanzó en 1997 ¿Dónde jugarán las niñas?

Una de las mejoras formas de desahogar el enojo o represión de una sociedad como la nuestra es la música y qué mejor cuando ésta expresa el ser contestatario de una forma divertida, fórmula que Molotov se apropió con su álbum debut ¿Dónde jugarán las niñas? lanzado en el lejano 1997, año de crisis política y económica en un México dominado y saqueado por el PRI, nada lejano al México que hoy enfrentamos 20 años después.

Al igual que en 2017, hace 20 años se creía que vendría un cambio o al menos ese fue el mensaje que nos vendieron; en política por primera vez se escogía al gobernador del extinto DF por medio de votos lo cual coqueteaba con ser una democracia y falló, un tratado de libre comercio en desarrollo que terminó por asentar una crisis que al parecer no tiene fin, parecían tiempos mejores pero la realidad es que seguíamos en un país sin libertad de expresión donde las opiniones objetivas en los medios de comunicación masivos eran prácticamente inexistentes, era un contexto perfecto para ver nacer a una banda como Molotov con letras simples y directas que lo mismo iban dirigidas al mal gobierno que mentarle la madre a tus amigos, siempre con un tono burlón e irreverente utilizando el lenguaje cotidiano de la clase media mexicana con un sonido potente, diferente que emulaba a los Beastie, a RATM, a los Red pero nuestro de este lado de la cancha, 100% mexicano.

Un álbum con letras prácticamente imposibles de sonar en la radio por su contenido explícito, en aquella década sin acceso a plataformas digitales, tener todo en contra para difundir su música significó tener todo a favor para romperla volviendo su disco debut un objeto de deseo. “El álbum prohibido” vendió casi un millón de copias y los llevó a girar por decenas de ciudades al rededor del mundo, lo triste es saber que en México estamos igual o peor que hace 20 años en tiempos de gasolinazos, políticos corruptos y un largo etcétera de anomalías, deberíamos preguntarnos si en verdad todo está perdido, hoy Molotov suena en la radio, contamos con medios alternativos que permiten la libertad de expresión, tenemos plataformas digitales libres de mentarle a tus amigos, desconocidos o el presidente, tenemos un Gimme The Power como himno nacional alternativo, un Voto Latino que maduró, se agringó y apoyó a Trump, pero no olvidamos repetirnos “Que no te haga bobo Jacobo“, Joaquín, Loret o cualquiera que este protagonizando el noticiero con horario estelar y con toda libertad podemos decir que Puto el que no salte, porque chingo yo, chingas tu, Chinga a tu madre”.