Hace 3 años Andrés

Sólo se puede afirmar una cosa acerca de las hermanas Lisbon –Cecilia, Lux, Bonnie, Mary y Therese-: su belleza era inigualable; lo sobrante eran especulaciones. El misterio surgía a consecuencia de una educación estricta y una moral inflexible de sus padres; éstos, paradójicamente, carecían de encantos y el origen de la magnificencia de las quintillizas fue desconocido. El enigma creció cuando en menos de un año y medio, las hermanas paulatinamente se suicidaron.

En Las vírgenes suicidas, debut literario de Jeffrey Eugenides, se intenta reconstruir a las hermanas Lisbon a veinte años de la tragedia; ello mediante la narración de uno de los vecinos el cual junto a su grupo de amigos se sentían obsesionados por el enigma y la incomparable belleza de ellas. Los chicos del barrio a través de evidencias como objetos personales, entrevistas, folletos, fotografías y la memoria buscan recuperar, sin lograrlo, el recuerdo cada vez más difuso de su primer y quizás único amor. Uno de los fragmentos memorables del libro y recuperado en la versión cinemetográfica de Sofia Coppola es cuando los chicos del barrio y las hermanas Lisbon, entablan una conversación musical debido a su imposibilidad de tener contacto íntimo. Quise recuperar la charla ya que expone, en gran medida, la esencia de la novela de Eugenides.

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Hermanas Lisbon: Gilbert O´Sullivan, “Alone Again (Naturally).

El narrador de la melodía declara, tras ser abandonado en el altar, que se lanzará de la torre más cercana para dejar en claro su dolor. Al igual que el cronista de la canción, Cecilia Lisbon (primera hermana en suicidarse) se lanza de la ventana de su casa y muere tras caer en la verja del patio; a diferencia del relator, se desconocen los motivos de Cecilia Lisbon para llevar tal acto. Las hipótesis aceptadas: emuló a Dominic de quien estaba enamorada y otros decían, que era una soñadora y pensó que volaría tras el acto. No obstante, cabe otra posibilidad; quizás ella se percató, como lo harían sus hermanas posteriormente, que su “destino era infinitamente más solitario que lo que había imaginado.” (Sabato, El Túnel). Tan sólo basta decir: Otra vez, solo. Naturalmente. Así es, la novela aborda la soledad. 

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Chicos del barrio: James Taylor, “You´ve Got A Friend”.

“En este mundo traidor
nada es verdad ni mentira,
todo es según el color
del cristal con que se mira”.

Ramón de Campoamor.

La plática musical entre los chicos del barrio y las hermanas Lisbon refleja la frase de Campoamor. Por un lado los muchachos muestran su optimismo y las adolescentes, por su parte, exhiben su desasosiego. Cada grupo a través de las canciones manifiesta su manera de percibir el mundo. Ellos se sienten fascinados y felices por la oportunidad de un acercamiento minúsculo, en cambio, ellas lo utilizan como un grito de agonía. En esta primera selección por parte de los chicos del barrio ofrecen su mano amiga a las quintillizas; ellos conscientes de la situación amarga de las hermanas, les cantan: no importa si es verano, primavera, verano u otoño, llámame y estaré para cuando me necesites. Otro tema de la novela: la fraternidad

Hermanas Lisbon: Cat Steven, “Where Do The Children Play”.

Tras el suicidio colectivo de las hermanas Lisbon, en el barrio se rumoró acerca de las razones para llevar tal hecho; las hipótesis fueron diversas pero con el tiempo se fueron diluyendo y la vida del vecindario continuó, a pesar de la tragedia. En la posteridad, los habitantes se percataron de las razones de las hermanas Lisbon para suicidarse: ellas eran unas visionarias y sabían del próximo ocaso de su comunidad. Pero también les dolía el presente que en el discurso prometía maravillas, pero en la realidad estaba lleno de defectos; el bienestar y calidad de vida, que devenía del consumismo, tenía un precio alto: la destrucción de planeta. El autor sentencia: “El capitalismo ha tenido como resultado un bienestar material, pero también una bancarrota espiritual”. La canción del músico británico es acertada para lo anterior, porque en la melodía él percibe una acelerada e increíble transformación en el mundo: aviones, trenes cósmicos y grandes rascacielos; a pesar de ello, el cantautor se pregunta: ¿Dónde jugaran los niños? si un día esas construcciones agotan todos los espacios. Un asunto más en la novela: la modernidad.

Los chicos del barrio: The Beatles, “Dear Prudence”.

“Here comes the sun,
and I say it´s all right.”

The Beatles

 

La música de The Beatles no sólo es universal, también esperanzadora. En varias ocasiones he sintonizado “Here Come The Sun”, “All you Need Is Love”, “Love Me Do”, “Norwegian Wood” o cualquier tema que tenga en mente, para quitar el mal humor o para relajarme tras un día largo y difícil. En esta canción los chicos barrios intenta efusivamente expresarles a las hermanas lo hermoso de la vida. Dear Cecilia, Lux, Bonnie, Mary y Therese Lisbon: won´t you come out play?. La novela habla de la belleza.

Hermanas Lisbon: Elton John, “Candle In The Wind”.

Cuando un artista popular muere observamos a la multitud sufrir por la pérdida; en gran medida, los lamentos es por el fallecimiento. No obstante, también involucra lo que hemos pérdido en ellos: su obra nos recuerda a un momento específico, a una persona o cierto lugar que se ha desvanecido en el tiempo. Los homenajes son sanos a causa de honrar al artista; asimismo permite al fanático manifestar su dolor públicamente y con ello, la pena será menor porque nos percatamos que nuestro pesar no es único. A lo que quiero llegar es al siguiente punto y cito a Darian Leader: “lo público facilita lo privado”. Con esta canción, las hermanas Lisbon comparten su desconsuelo tras el suicidio de su hermana. La melodía no podría ser otra que “Candle in the wind”; escrita en honor de Marilyn Monroe por Bernie Taupin, sin embargo, se popularizó gracias a la interpretación de Elton John en memoria de la Princesa Diana en 1997. Una cuestión fundamental en la novela: la muerte.

Los chicos del barrioThe Rolling Stone, “Wild Horses”.

Esta vez me callare y dejaré a que la canción hable por mí:

Childhood living is easy to do
The things you wanted I bought them for you
Graceless lady you know who I am
You know I can’t let you slide through my hand […]

I know I’ve dreamed you a sin and a lie
I have my freedom but I don’t have much time
Faith has been broken tears must be cried
Let’s do some living after we die.

Wild horses couldn’t drag me away
Wild, wild horses we’ll ride them some day.

¿Qué más se puede decir? Las vírgenes suicidas es una novela acerca del tiempo y la memoria.

Hermanas Lisbon: Janis Ian, “At Seventeen”.

“-¿Qué haces aquí, guapa?
Si todavía no tienes edad
para saber lo mala que es la vida […]

Fue entonces cuando Cecilia dijo en voz alta
lo que habría podido considerarse
su nota póstuma, aunque en este caso

totalmente inútil puesto que seguía con vida.
-Está muy claro, doctor,
que usted nunca ha sido una niña de trece años.”

Jeffrey Eugenides.

Nada es lo que parece ni a los trece ni tampoco a los diecisiete. Con el tiempo me alejo de aquella adolescencia y pienso que los problemas de esa época eran absurdos. Me preocupa ese pensamiento; será acaso que estoy envejeciendo y juzgo con la mirada que hicieron mis mayores hace algún tiempo. A los diecisiete estaba a punto de terminar la preparatoria, un mundo desconocido se abría ante mí: la brecha entre la adolescencia y la vida adulta; la mayor preocupación: escoger una profesión adecuada y no errar en el intento. Sin embargo, no sufría de más y llevaba una vida apacible: jugar videojuegos, practicar un instrumento, salir de vez en cuando con los amigos y si era tiempo de bonanza, tener una novia. Pero una chica de esa edad, ¿Le preocupaba lo mismo?. Desconozco sobre sus deseos en aquella época: ¿Realizarse profesionalmente?, ¿Consolidar una familia?, ¿Emigrar al extranjero?, ¿Dejarse llevar por el flujo de la vida? No lo sé. Y sí, la novela también trata de la relación entre géneros

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Chicos del barrio: Jim Croce, “Time in a Bottle”

Aún recuerdo la primera vez que me enamoré: no sólo tener cerca a la persona idolatrada provocaba un sinfín de sentimientos; cualquiera de sus movimientos era un crucigrama indescifrable. Era una odisea sinfín encontrar el pretexto para entablar una charla efímera o en un día de valentía, invitarla a cualquier parte. Han pasado los años y para mí, aquella persona sigue siendo única. En su última canción los chicos expresan, por fin, su amor infinito a las hermanas Lisbon; ese amor que sólo se siente una vez en la vida, el amor insensato y necio de la juventud. Quizás ese sea el mejor amor, el imposible. Por supuesto, es una novela que habla del amor

Hermanas Lisbon: Carole King, “So Far Away”.

El conocimiento acerca de las hermanas Lisbon es a través de evidencias que ofrece el narrador en The Virgin Suicides: fotografías, entrevistas, objetos personales, puntos de vista de los habitantes del barrio o catálogos. Todo es enigma, nada es certeza. Pocas veces leemos el sentir de las quintillizas acerca de cualquier tema. Hoy en día persiste esto: la construcción del yo es en gran medida a la noción que tiene el otro. Estamos tan lejos el uno del otro. Erigimos al prójimo mediante pruebas virtuales: breves y efímeros estados de ánimo, fotografías, quejas, sugerencias, chistes, vivencias, desventuras y demás. Pero ello, ¿Nos representa en esencia? No lo creo. ¿En dónde quedaron las charlas de la sobremesa las cuales exponen las vivencias más felices, desgarradoras y vergonzantes?  En fin, no existe mejor forma que acercarse y conocer a alguien que por medio de la música como lo hicieron los chicos del barrio y las hermanas Lisbon.

Hasta aquí la conversación entre los chicos del barrio y las hermanas Lisbon; sólo me queda preguntar: Y ustedes, ¿Qué canción escogerían para iniciar una charla?

Las vírgenes suicidas de Jeffrey Eugenides puedes conseguirlo en las diferentes librerías de la Ciudad de México. Asimismo, se encuentra disponible en el catálogo de la Biblioteca Vasconcelos.