Hace 1 año Andrés

El Distrital Festival se ha convertido en una plataforma donde los creadores visuales pueden exponer sus ideas, pero también es un espacio para que éstos intercambien experiencias, opiniones y se retroalimenten del público. En su sexta edición, Distrital Festival exploró más allá de los géneros tradicionales; con el fin de exponer la diversidad y la complejidad del mundo cinematográfico. Una muestra de lo anterior  fue su sección Movimiento Manifiesto, en donde se contempló las múltiples visiones de trece cineastas como Gust Van den Berghe, Julián Hernández o Juan Daniel Molero; cabe destacar la presencia del aclamado fotógrafo y cineasta estadounidense Larry Clark, sus películas como Kids (1995) y Bully (2001) han revelado el lado lóbrego de la juventud.

PortadaDistrital

Digger asistió a la proyección de la película El arrullo de la araña del cineasta argentino José Celestino Campusano, éste incluido en la sección Movimiento Manifiesto. La presentación tuvo lugar en el Centro de Cultura Digital, ubicado debajo de la Estela de Luz; un lugar placentero, en donde se puede realizar la lectura de un buen libro, disfrutar una charla con algún acompañante o simplemente deleitarse de las actividades que otorga el recinto como películas, conciertos, conferencias, exhibiciones y talleres.

El filme El arrullo de la araña presenta- como personaje principal- al dueño de una ferretería llamado Simón, éste tiene como particularidades ser manipulador, chantajista, oportunista, despótico, abusivo y sin interés en el bienestar de sus trabajadores, su único fin es el de maximizar las ganancias. En el plano secundario se encuentran sus tres trabajadores, en ellos se refleja la impotencia, el pesimismo, la zozobra y el derrotismo. Por su lado, Simón manifiesta la clásica visión del capitalista: abandonó sus sueños (ser mago), en búsqueda del confort material y para saborear las delicias del control y el poder. En otro ámbito, sus trabajadores plasman la esperanza de un futuro alentador, sin embargo, su sentencia ha sido dictada: vivir eternamente bajo el yugo de un jefe arbitrario y autoritario.

 

La crítica ha catalogado a la cinta como un crudo retrato del ambiente laboral, sin embargo, el filme logra sus cometidos de dar un acercamiento real a la complicada vida de un trabajador promedio. La propuesta de José Celestino es interesante, no obstante, los escasos actores y locaciones provocan movimientos limitados, con lo cual los personajes no logran explotar al máximo y sus múltiples charlas se vuelven repetitivas y hasta aburridas. Justamente, en sus pláticas reflexionan sobre la explotación humana, el racismo, la historia de Argentina o del mundo, sin embargo, dichas temáticas parecen forzadas y con mucha carga ideológica del cineasta argentino; es cierto, los temas recurrentes en sus películas son el delito, el narcotráfico, la trata de personas, en correlación con los anteriores, empero, en la película El arrullo de la araña no concuerdan con la temática central llevando a divagaciones constantes.

A pesar de estas complicaciones, la película de José Celestino es pertinente porque refleja las similitudes de las desigualdades sociales entre los países latinoamericanos, también abre el debate hacia la búsqueda de una relación justa entre el trabajador y el patrón. Los tópicos afrontados en El arrullo de la araña son latentes en nuestro país, las relaciones patrón-trabajador se tornan más complejas con el transcurso del tiempo; el primero abusa de su poder y del proteccionismo sindical, al segundo no le queda más que aceptar las consecuencias de su destino y vivir el día a día. Justamente la película señala un punto importante, en el ambiente laboral nadie es indispensable y todos son reemplazables.