La canción central del mini-álbum “Latiendo la Tierra”, lanzado el pasado mes de agosto del 2021, “Luna” es una oda a la lucha feminista, a la resiliencia de miles de mujeres, y un grito desde el corazón por un cambio basado en la empatía y la escucha. Dedicada a todas aquellas que deberían seguir con nosotras mientras los repugnantes feminicidios siguen robando vidas, la obra nos recuerda que nuestras batallas son justas y necesarias.Cantautora y acordeonista, formada también en teatro y danza, Noé Lira le gusta explorar la mezcla de formas y culturas, algo que hace con notable gracia a escala internacional. Quebequense (Canadá) de primera generación, es en efecto a través de creaciones feministas, crudas y pertinentes, que nos habla, en tres idiomas (los suyos; francés, español e inglés), de solidaridad y empoderamiento. Abrazando el canto desde 2018, se ha empeñado en celebrar a las mujeres y a la naturaleza a través de las palabras amplificadas por su voz.

La artista multidisciplinaria pone su voz y la de sus hermanas en “Luna”, un himno comprometido unido a un vídeo fuerte y sutil a la vez.

Sublimada por un vibrante paisaje otoñal, la puesta en imagen de “Luna” pone de manifiesto a una benévola comunidad de mujeres de todas las edades. Un día ritual, entre sueño y documental, captado a través del ojo sensible de Tiphaine Roustang. Bajo la dirección creativa de la propia artista y la dirección coreográfica de Chanel Cheiban, accedemos a la intimidad de 25 mujeres. Una puesta en movimiento, entre risas y furia, de la multiplicidad de los retos que presuponen existir como mujer.La belleza de lo que vemos inspira lágrimas, como un calor envolvente. Lo mismo ocurre con el mensaje subyacente, pero por otras razones.

Desde la producción de su álbum por Rachel Therrien, pasando por la interpretación de cada instrumento por músicos experimentados, hasta la grabación de sonido, la mezcla, la masterización, la edición de vídeo y la fotografía, el universo de Noé Lira abarca el trabajo de artesanas. Para la artista, el hecho de rodearse de esas personas no es una cuestión de azar, sino una elección consciente y muy intencionada.