Hace 5 meses Pinta Perfecta

Hay una pandilla de puristas pronosticando que los instrumentos eléctricos arruinarán la música. No, señor. Lo que arruinará la música será la mala música, pero no los instrumentos que los músicos elijan tocar. (Miles Davis)

Es curioso comprobar cómo algunos discos causan reacciones completamente opuestas y singulares en cada uno de los escuchas, ya sea fans o expertos, siempre podemos tener una apreciación diferente. Hay discos considerados obras maestras por grandes conocedores y de gran criterio que personalmente, no me seducen ni poquito; como también hay discos que a mi opinión deberíamos poner un poco más de atención. Pero a veces, la música llega a su tiempo. Como la buena cerveza.

Desde hace unos cuantos años, cerca del 2008 empezamos a ver por todos lados un bombardeo cada vez mayor de cervezas artesanales y de cervecerías nuevas, como de sonidos nuevos y redescubrimiento de joyas musicales. Así como el buen vino debe dejarse respirar, la buena cerveza debe dejarse madurar y nuestra conciencia musical también. Me declaro culpable de haber hecho aun lado discos como Tormato (1978) de Yes o hasta Hit to death in the future head (1992) de The Flaming Lips, que hasta hace un par de años solo me causaban desconcierto se han vuelto una experiencia auditiva que no puedo dejar ir cuando salgo de viaje o simplemente, tengo una buena cerveza en la mano.

Éstas dos experiencias: cerveza y buena música se unieron frente a mi por primera vez en noviembre de 2014, cuando llegó a mi pequeña tienda de cervezas una botella de 710 ml y 9 ABV (volúmenes de alcohol), con una etiqueta bastante alucinante marcaba en letras bold Miles Davis – Bitches Brew una de las rarezas fabricadas por Dogfish Head (Cervecería de Delaware nacida en 1995). Se trata de una edición especial conmemorativa del 40 aniversario del disco BITCHES BREW el cual en su año de lanzamiento (1970) fue el primero en crear una fusión entre el jazz y el rock utilizando instrumentos eléctricos y estructuras rítmicas y armónicas relacionadas con el rock. Sam Calagione, head brewer de cervecería Dogfish Head convirtió las melodías desgarradoras de la trompeta de Miles Davis en una fusión de una cerveza stout con acentos de malta asada, combinada con una stout hecha con miel de África y raíz de gesho, lo cual nos revela una experiencia tan robusta y compleja, pero dulce y suave en el paladar, como los 94min de improvisación de jazz experimental que Miles nos regaló hace ya 48 años.

En alguna entrevista le preguntaron a Miles Davis de dónde sacaba su creatividad, y su respuesta fue:

”Don´t play what’s there.
Play what’s not in there”

Mientras llega la nueva edición de esta chelotota, aquí te dejamos el disco completo, para que empieces a preparar tu oido

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