Hace 2 años Andrés

La típica expresión “La materia no se crea ni se destruye, sólo se trasforma” también es aplicable al rock, con ello quiero decir, que a inicios de la década noventa se vivía un esplendor en la música con el grunge: R.E.M. lanzó al mercado Out of Time, Pixies Doolittle y –por supuesto- Nirvana grabó el clásico de la época Nevermind, sin embargo, el suicidio de Kurt Cobain implicó el parcial declive del grunge y una fuerte crisis en la escena musical; ésta sufrió la mayor encrucijada de su existencia: renovarse o morir. Las transformaciones llegaron una década después y nuevos sonidos se avecinaron en nuestro milenio.

R.E.M-Out-of-Time

Portada del disco Out of Time de R.E.M.

La banda Weezer quien surgió en el momento cumbre del grunge con su afamado disco debut The Blue Album y sucumbió (paradójicamente, en el atroz 1994)  ante las críticas y pobres ventas de su segunda producción Pinkerton, comprendió que el  grunge no había muerto sino debía transformarse; las guitarras distorsionadas, las baterías contundentes y la dureza del rock se metamorfoseaba a un sonido cálido, eficaz, sencillo y fresco, pero sin perder la brillantez.

En respuesta a lo anterior Weezer lanzó al mercado The Green Album que no sólo significó su regreso triunfal a la escena musical, también fue sinónimo de la apertura a un nuevo mercado; dicha producción retomó la estructura musical e imagen minimalista del grunge, sin embargo, con resultados totalmente distintos. Mientras Nirvana y sus coetáneos personificaron –a inicios década de los noventa- el sentimiento de inconformidad, de hastío y rebeldía, Weezer –en su nueva faceta- junto a sus contemporáneos exponían sentimientos de amor, esperanza y optimismo hacia el devenir.

Weezer en la producción de The Green Album

Weezer en la producción de The Green Album

El escritor japonés Haruki Murakami escribió en su novela Los años de peregrinación del chico sin color: “Su música, poderosa, conmovía al oyente física, corporalmente. Si uno se le escuchaba concentrado, experimentaba la inconfundible sensación de trasladar a otro lugar. Y no todo el mundo podía provocar ese estado en el oyente”; a pesar de que se refiere a una interpretación de uno de sus personajes, Weezer con sus melodías “Island in the Sun”, “Photograph” y “Smile” provocan en el oyente una sensación de tranquilidad, de remembranza a lugares lejanos de sosiego y un sentimiento de esperanza hacia el futuro. A pesar de ello, la banda liderada por Rivers Cuomo  no perdió su esencia y canciones como “Hash Pipe” “Crab” y “Glorious Day” son guiadas con riffs poderosos de guitarras.

La virtud de The Green Album consiste en no ser virtuoso, es decir, ya no es la cualidad del profesionalismo: los grandes solos de guitarra, bajo y batería, sino un sonido sencillo, elegante, contundente, eficaz y asimismo, letras que a primera vista parecen simples pero en la profundidad mandan un mensaje de gran calidad; dicha producción  nos recuerda a los inicios de The Beatles, a The Kinks o The Animals y nos deja un contundente mensaje: el rock y pop no son enemigos sino interdependientes.

Se han cumplido quince años del lanzamiento de The Green Album que le otorgó sellos característicos a Weezer como sus portadas minimalistas donde sólo se encuentra un fondo de color junto con los integrantes de la agrupación, su estructura musical (intro+verso+coro+solo) es inconfundible, un sonido afable y contundente y la gran capacidad de Rivers Cuomo de trasladarnos a lugares remotos y distantes con sus letras. El optimismo de The Green Album se ha desvanecido con el tiempo y por ello, es momento de retomarlo para recordarnos el lado humano del mundo; es cierto, la violencia generalizada, las crisis económicas y los problemas sociales persistirán, sin embargo, basta recordar: “…everybody wants some hope” y que mejor manera de conseguirla con la cálida música de Weezer.

weezer

Weezer x Bate