Hace 2 años Navorski

No es la primera vez que la etiquetada como “la banda de shoegaze/garage más ruidosa que escucharás” visita nuestro país. En cada ocasión, A Place to Bury Strangers ha reventado más de un tímpano confirmando así esta etiqueta impuesta por The Washington Post.

Al igual que su sonido, la banda neoyorquina es una ondulación sin reposo, vehemente y, de plano, desconcertante. Movimiento sofisticado. Brío y sicodelia.

Oliver Ackerman, guitarrista, letrista y fundador de la marca de pedales de efectos Death By Audio, es la única pieza inamovible de un rompecabezas desarmado en por lo menos cuatro ocasiones desde la fundación de la banda en 2002.

Fue hasta 2006 que APTBS documentó el ruido del que eran capaces tres instrumentos con el lanzamiento de tres EP’s en un solo año. Krautrock, post punk, algo de shoegaze y mucho ruido finamente cuidado, fueron los ingredientes que detonaron la carrera de la banda llevándolos a abrir para bandas como Nine Inch Nails o Black Rebel Motorcycle Club.

Después de esto, las giras mundiales y los fanáticos llegaron solos. La salida del portentoso y aclamado Worship de 2012, solo fue la consolidación de un núcleo sonoro que la banda ha sabido trabajar detalladamente y que, a pesar de los cambios de alineación, ha mantenido como eje central.

APTBS llega una vez más a México con cuatro álbumes de estudio, numerosos ep’s y la fibra necesaria para incendiar el escenario del festival NRMAL 2016.