Hace 1 año El Vital
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La madrugada de este domingo fue detenido por policías federales en el aeropuerto Miguel Hidalgo de Guadalajara, el cantante Gerardo Ortiz. Esto debido a la orden de aprehensión girada en su contra el 12 de julio por un juez penal, acusado de “apología del delito”. El cantante pasó menos de 12 horas en calidad de detenido antes de que pagara un monto de 50 mil pesos y quedara libre “bajo fianza”.

Sin embargo, la noche de este martes 19 de julio se le dictó auto de “formal prisión”.

Todo esto, derivado de la realización de su video “Fuiste mía” y su distribución en los principales canales musicales de este género; el film se dio de baja de la plataforma de YouTube por diferentes iniciativas supuestamente ciudadanas. Si el video es “feo” y “mal hecho” no es un tema que por este momento nos interese. Que el video tiene imágenes desafortunadas, una narrativa violenta y que pudiera ser tema sensible para nuestra sociedad, debido a que los ánimos están caldeados cuando se trata de violencia de genero es algo completamente diferente. Y que un artista hable de este tema en sus canciones definitivamente no lo convierte en delincuente.

Ahora bien, laLibertad de pensamiento y de expresión”, como está indicado en la Declaración Universal de los Derechos Humanos dicta lo siguiente:

Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y de recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión.

Lo cual te da la facultad de expresar y representar con total libertad tu pensamiento. Siempre y cuando no incites al odio, ni glorifiques la violencia. En cuanto a la apología del delito es un término que se usa frecuentemente en el lenguaje jurídico, habitualmente en el ámbito del derecho penal y tiene que ver con la defensa a ideologías controversiales. Y los límites de esto es completamente subjetivo y a criterio de los encargados de emitir un juicio. Para bien o para mal.

Ahora que sabemos que dicen los documentos jurídicos, vamos directamente a lo que nos interesa. ¿Quién y cómo decidirá que es incitación al odio?, ¿Quién de manera artística puede decir que se glorifica la violencia con su obra? y ¿Quién va a instaurar ese medidor de  violencia en el arte?.

En la televisión abierta de nuestro país se puede ver violencia física y verbal en cualquier programa. Consumimos películas en los servicios de stream y televisión de paga con fuerte contenido de violencia, realizadas de manera impecable, con directores de renombre y grandes actores. Películas que incluso hablan del mismo tema. La narcocultura

Nos gusta y disfrutamos de la música de raperos y reggaetoneros que hablan de pandillas, de armas, de drogas con videos que ilustran todo esto. De bandas de metal que glorifican la lluvia de sangre y canciones con nombres de guerra.

Todo esto porque los artistas representan sus obras con total libertad, porque tienen todo el derecho de así hacerlo y sobre todo de que se respetan sus obras tal y como ellos las quieren compartir. Y con esto me surgen nuevas preguntas, ¿acaso en México no existe la libertad de expresión?, ¿acaso nos están coartando esa supuesta libertad?, ¿las autoridades quieren eliminar a los que “hablan del crimen” en vez de capturar a los verdaderos criminales?. Esto sólo hablando de la autoridad, pero pensemos en que existe gente que está de acuerdo con la eliminación de este contenido. Gente que tacha de ignorante a los que consumen música de banda y narcocorridos. Ese es un tema realmente importante.

Gente que no piensa que si no existiera “El Narcotrafico”, no tendríamos narcocantantes, ni mucho menos todo lo que este genero nos da. El análisis es corto y pobre para llegar a esas conclusiones tan básicas o ¿solo los mueve su prejuicio ante esta música?.

Yo no quiero hacer de este texto una “pancarta antigobierno”, la verdad.

Pero caí en esta reflexión. Que me parece de muchísimo interés, donde no quisiera que se censure la obra de un artista, donde no quiero que por una obra se tache de criminal a un artista y mucho menos donde este termine siendo encarcelado por tocar un tema que les causa “comezón” a nuestros gobernantes y sociedad. Cabe mencionar que Gerardo Ortiz tiene una investigación pendiente por el delito de lavado de dinero y uso de recursos de procedencia ilícita, igualmente derivado de la filmación de dicho video; se dice que los propietarios de la casa donde se desarrolla la historia, podrían estar vinculados con un cartel de narcotraficantes de Jalisco. Pero todo esto ya es otro tema.