Hace 2 años Andrés

Smashing PumpkinsEl suicidio de Kurt Cobain dejo un vacío en la juventud noventera del siglo pasado, ya que él representó la ideología de una generación inconformista pero apática para revolucionar su devenir, una generación desligada de los lazos tradicionales o institucionales de su pasado–como la familia o religión- pero con miedo a su futuro inmediato, una generación la cual no encajó en el sistema porque no creían en él y ante esto, fueron acusados de indiferentes y faltos de motivación y capacidad; a esta generación se les designó con una simple e insignificante letra: X. La prematura muerte de Cobain no sólo afectó en el ámbito cultural, asimismo en el musical; un vistazo a la escena musical posterior a la muerte del líder de Nirvana es desalentadora: Weezer lanzó al mercado Pinkerton (1996) siendo un fracaso rotundo, The Load (1996) de Metallica decepcionó a propios y a extraños, New Adventures in Hi-Fi de R.E.M. fue considerado como un trabajo a medias y Pearl Jam afrontaba problemas internos y legales.

The Smashing Pumpkins anunció –en este panorama caótico- que su tercer álbum sería un disco doble, pocas bandas se habían atrevido a tal hazaña como Beatles, Pink Floyd, Led Zeppelin o The Who, sin embargo, éstas tenían un historial que los respaldaba; aunque The SmashingPumpkins ya contaban con una cierta popularidad gracias al éxito de su segundo disco Siamese Dream (1993), los críticos pronosticaron –sin derecho de réplica- un fracaso eminente. La apuesta de Billy Corgan, James Iha, D´arcy Wretzky y Jimmy Chamberlin –integrantes de la banda- fue ambiciosa con resultados inmejorables que ni ellos imaginaron.

El 23 de octubre de 1995 salió a la venta el afamado disco doble de la banda titulado Mellon Collie and the Infinite Sadness, éste le concedió particularidades a Smashing Pumpkins frente al público como una agrupación capaz de ofrecer desde una canción poderosa con solos de guitarra acompañados de una base sólida de bajo y batería, hasta una canción más apacible con guitarras acústicas, piano, sintetizadores e inclusive violines de fondo; en este disco la voz de Billy Corgan logra convertirse en el estandarte del grupo gracias a sus cambios de entonación que se alternan con la propia música. Y por supuesto, los éxitos Tonight, Tonight, Bullet with Butterfly Wings, 1979 y Thirty- Three no sólo consagraron a la banda en la escena musical, también significó un estigma de ellos y un himno generacional de finales del siglo pasado.

The Smashing Pumpkins desechó ciertas estructuras que había utilizado  en grabaciones anteriores al Mellon Collie and the Infinite Sadness, por ejemplo cambiaron a Butch Vig –baterista de Garbage- de productor quien estuvo trabajando con ellos en sus dos primeros discos –Gish (1991) y Siamese Dream (1993)-, en su lugar tuvieron de productores al propio Billy Corgan, a Mark Elis “Flood” y a Alan Moulder. Billy Corgan decidió –como otro cambio en la grabación- integrar a la banda en el proceso creativo de la música y letras, esta decisión permitió una mezcla de ideas y sonidos y ya no sólo un soliloquio de Corgan como en discos anteriores; a esto le incluimos que experimentaron con nuevos sonidos e instrumentos como pianos, sintetizadores, guitarras acústicas, loops de batería y hasta una orquesta. El resultado son canciones melódicas como Tonight, Tonight, Take me down, 1979 y Beatiful, sin embargo, el estridente doble guitarra, bajo y batería como en discos anteriores seguía presente en canciones potentes como Jellybelly, Zero, Porcelina of the Vast Oceans, X.Y.U. o Tales of a Scorched Earth.

Los críticos se sorprendieron por la exquisitez musical que fue el Mellon Collie and the Infinite Sadness, pero objetaron que no existía homogeneidad en el concepto del disco debido a las múltiple temáticas de las letras de Corgan; él respondió que su intención no consistió en realizar  un disco conceptual como The Wall de Pink Floyd, asimismo se identificaba como una persona confundida luchando por su propio realismo, en constante cambio y a veces con ideas contradictorias, en otras palabras, Corgan tenía múltiples facetas. Esta breve descripción se percibe en las letras del disco, se observa un sinfín de personalidades desde un optimista creyente que los imposibles son posibles en Tonight, Tonight, el que añora tiempos pasados y disfruta el presente en 1979, un romántico empedernido en Take me Down o Beatiful, hasta aquel que le enferma vivir y desea morir en Jellybelly o el grito nihilista “Emptiness is loneliness, and loneliness is cleanliness and cleanlines is godliness, and god is empty just like me” en Zero.

Billy Corgan no era el único con problemas de identidad sino la juventud contemporánea a Mellon Collie and the Infinite Sadnes, los motivos de la trágica muerte de Cobain resonaron muy profundo en la llamada Generación X: el sistema domesticó su movimiento, los despojó de su personalidad y su líder prefirió quemarse que apagarse lentamente; una era había concluido. La realidad era más cruda de lo esperado para la Generación X; justo como su movimiento, fueron absorbidos por el sistema y muchos se incorporaron a trabajos temporales con ínfimos salarios; algunos –como Corgan– con optimismo se enamoraban o veían un futuro esperanzador, pero otros tantos repudiaban las instituciones como la familia, la religión y la vida misma.

Se han cumplido veinte años del Mellon Collie and the Infinite Sadness de Smashing Pumpkins y parecen tiempos muy lejanos, el mismo Corgan afirma que las bandas de ese período como Nirvana, Pixies, Pearl Jam o Stone Roses, son irrelevantes para la música actual porque el rock ha sido desplazado por otras alternativas; aunque afirma que éstas influyen musicalmente a las bandas contemporáneas, la esencia de la música producida en el siglo pasado ha muerto. A pesar de su distancia temporal y cultural del Mellon Collie and the Infinite Sadness, las sensaciones de amor, confianza y esperanza por un mejor futuro siguen vigentes, pero también los sentimientos de frustración, decepción y frialdad son contemporáneos a una generación que anhela sentir más pero no puede soportar el dolor, lo cual nos recuerda la vigencia y la importancia de revalorizar a The Smashing Pumpkins.

The Smashing Pumpkins se diluyó después de su éxito comercial, los integrantes no pudieron afrontar la fama y los problemas personales e internos de la banda provocarían la salida paulatina de sus músicos; es natural entender que su calidad musical disminuyó con el curso de los años y su fecha de caducidad parece cercana aunque Billy Corgan –único miembro de la agrupación original en la actualidad- se resigné a una verdad absoluta. A pesar de esto, el disco Mellon Collie and the Infinite Sadness es el último vestigio de la Generación X la cual se rechazó con toda ira el sistema que se les buscó imponer, sin embargo, a pesar de su coraje se convirtieron en lo que más detestaban;  la Generación X dio sus últimos signos vitales a finales del siglo y antes de desaparecer para siempre dio su epitafio final: Despite all my rage I am still just a rat in a cage.