La Ciudad de México es singular por sus habitantes que en su diversidad y heterogeneidad, ofrecen al público foráneo un espectáculo sin precedentes; en las calles podemos encontrarnos con el estudiante, el obrero, la prostituta, el taquero, al anarquista, al vendedor ambulante y a un sinfín de personajes que es preferible llamarlos capitalinos porque buscar otra catalogación para ellos sería imposible. Y aunque en la actualidad algunos se autodenominan como únicosespeciales, la realidad es que si localizamos parámetros para definir a múltiples personalidades. El Festival Corona Capital 2016 no fue ajeno a ello y descubrimos (como todos los años) a retratos que no se distinguen por su originalidad, sino por su pose nauseabunda.

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Los llaneros solitarios

Sólo sabemos una singularidad del personaje en cuestión: viaja solo. Lo demás son incógnitas sin resolver; por ejemplo su lugar de procedencia, edad, condición socioeconómica, si tiene alguna preferencia musical y lo más importante, desconocemos si su sobredosis es por drogas o alcohol. Como la gineta, el búho o el murciélago es una especie nocturna y se aparece en víspera de las grandes presentaciones. Si uno carece de cualidades de observador podría pensar que es un docto musical debido a que, en apariencia, domina todos los compases y melodías de cierto artista; asimismo tiene una sensibilidad artística inigualable y con cualquier cambio de ritmo entra en estado de frenesí. Además de ello, tiene un carisma particular y una sola mirada le basta para regalarte una sonrisa; a partir de ahí intentará pedirte un sorbo de cerveza, una calada de cigarro o en dado caso y al símil de los perros callejeros, te seguirá hasta el portón de tu casa. La gran incógnita sobre ellos no es su abundancia sino, ¿Cómo carajos llegan vivos a su casa?

Las enciclopedias

También conocidos como pedantes. Es el peor acompañante para un festival ya que es como ir con un narrador de Discovery Channel o un historiador; éstos te darán datos, fechas, nombres y cifras sin importancia para demostrar su superioridad intelectual. Por ejemplo:

-Sabías que Danielle de Haim era integrante del proyecto solista de Julian Casablancas.

-Ya sé que eres fan de Grimes, pero de seguro no tienes idea de que su inspiración es Mariah Carey.

-No lo vas a creer, pero un tío conoció a Brandon Flowers cuando vivió en Mérida. Él tenía cinco años, pero mi pariente le vio el talento desde esa época.

-No me agrada la faceta musical de Neil Tennant de Pet Shop Boys. Prefiero su trabajo editorial en Marvel Comic.

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Las solteronas

Se desplazan en manada o para ser preciso en jauría. Su celibato no es ineludible sino voluntario, ya que de otra manera no podría disfrutar al máximo del concierto: se toman infinidad de fotos y videos entre ellas, dan piruetas solas o abrazadas y su energía es incalculable; pero no crean que lo anterior es intencional, más bien algo natural. Sin embargo su mayor característica es su vestimenta glamurosa y refinada y a pesar de las adversidades climatológicas, su outfit es intachable. Se podría pensar que vienen de algún desfile de modas pero no seré utópico y diré que seguro retornan de la primera comunión de sus sobrinos, de los quince años de su prima o de la fiesta de cumpleaños de su hermanito; pero cabe otra posibilidad: siguen aquella filosofía coloquial de “antes muerta que sencilla”.

El guardaespaldas

Ellos tienen diferentes sobrenombres (aparte del mencionado) como novio, pareja, pretendiente, mandilón, lambiscón o zalamero. Tienen un propósito de vida: que su acompañante salga ilesa y disfrute al máximo el festival. Y no es que ellos hayan leído a Maquiavelo pero su lema es: el fin justifica los medios; no importa que en la búsqueda de su objetivo golpee a los otros asistentes, obstaculicen el paso o provoquen tumultos; y logran su meta por su corpulencia que no es obesa sino maciza. Y aunque las encuestas señalan su peligro de extinción por la liberación femenina, me percaté de varias decenas de ellos en el Festival Corona Capital. Pero no los juzguemos con anticipación y recuerden: ¿Quién no ha hecho cosas absurdas por el amor?

El Lord y la Lady

Celebridad representativa del Festival Corona Capital, Bahidorá y Nrmal. Ni pensar encontrarlos en el Vive Latino porque, según su opinión, para baños de pueblo mejor se van en metro al trabajo. El concierto para ellos es una noche más de antro y no los observamos entre las multitudes, sino en las zonas privilegiadas disfrutando del caviar de la riqueza; además no sufren las bajezas de los mortales como pasar frío, recibir golpes y empujones o recordando el año pasado, sobrevivir al diluvio que se presentó en esa edición. A semejanza del llanero solitario y en víspera de la puesta del sol, su estado es inconveniente y es cuando piensan que la mayoría de asistentes y trabajadores son sus empleados e intentan comprarlos a billetazos. Impertinentes, insolentes, descarados, patanes, soeces, ordinarios y, sobre todo, pudientes son algunas de sus características. Pero no les tengamos recelo ya que ellos mantienen a flote el festival; o ¿Ustedes creen que ellos toman y beben antes del festival para ahorrar en gastos?

El desorientado 

Existen diversas clasificaciones para el retrato en pugna: la mamá que acompañó a su hijo, el que roba los celular en pleno tumulto, los que se la pasan recogiendo vasos de cerveza o el que tiene la posibilidad de asistir pero no tiene ni la menor idea de la música que escuchará. Algunos se les observa desorientados, otros con un objetivo firme y demás cansados. No están ahí por gusto sino por obligación y ya en plena noche les duele la espalda o la cabeza, se encuentran fatigados, enojados y son los únicos que dirán: “que fue uno de los peores días de su vida”.

Andrés

Andrés

No soy historiador.