Con “Charizard”, MONNO presenta un nuevo capítulo dentro de su evolución musical. El sencillo no solo expande su propuesta sonora, también deja ver una etapa más frontal, cruda y directa en la manera en que la banda se expresa. A través de una mezcla de rap alternativo, rock, jazz y psicodelia, el grupo continúa construyendo un universo propio donde distintas influencias conviven sin perder identidad.
La inspiración detrás de “Charizard” surge de un referente muy claro: el icónico personaje de Pokémon. Desde hace años, los integrantes de MONNO han sido fans de la caricatura y siempre vieron en Charizard una figura intensa, poderosa y dominante. Con el tiempo, ese imaginario se convirtió en una metáfora perfecta para la canción.
En palabras de la banda, el tema representa el camino de un personaje llamado “el Mono”, que busca controlarse a sí mismo mientras se enfrenta a dos fuerzas opuestas: la rabia y la transformación. La primera aparece como una energía difícil de contener, mientras que la segunda surge cuando el personaje entiende que no se trata de dominar esa fuerza, sino de integrarla. En ese proceso, Charizard termina convirtiéndose en una especie de animal espiritual: el fuego que impulsa a romper la jaula y actuar sin pedir permiso.
Esa intensidad conceptual también se refleja en el sonido de MONNO, una mezcla que puede parecer arriesgada, pero que para ellos surge de forma natural. Dentro del grupo conviven distintas raíces musicales: mientras algunos integrantes llegan desde el rap, otros tienen una base más cercana al rock. A eso se suma un gusto compartido por la psicodelia, que termina atravesando buena parte de su propuesta.
La clave para que todos esos elementos funcionen está en la producción. El encargado de unir esas piezas es Sebastián Garrido, productor e ingeniero de la banda, quien toma cada una de esas influencias y las transforma en una mezcla equilibrada donde MONNO mantiene su esencia, incluso cuando explora distintos géneros al mismo tiempo.
Más que seguir referencias concretas, la banda reconoce que su identidad se construye a partir de obsesiones personales acumuladas desde la infancia. Caricaturas, música, cultura pop y películas forman parte de un archivo emocional que inevitablemente se filtra en su forma de escribir y producir. Esa sensibilidad, muy marcada por la estética noventera, termina chocando y mezclándose dentro del universo creativo del grupo.
Con el paso del tiempo, esa identidad también se ha vuelto más directa. MONNO reconoce que en sus primeros discos todavía existía cierta cautela al momento de expresar lo que sentían. En aquel entonces eran veinteañeros que pensaban demasiado en la forma en que sus ideas podían ser recibidas.
Ahora, entrando en sus treinta, esa preocupación ha desaparecido. El objetivo ya no es buscar validación externa, sino sentirse vivos, honestos y plenos como artistas. Esa mentalidad se refleja en la nueva etapa de la banda, donde las canciones suenan más frontales, más sucias y, sobre todo, más reales.
“Charizard” marca apenas el comienzo de esta fase. El siguiente paso llegará con su próximo disco, Fire Fire Fire, previsto para 2026. En este nuevo material, MONNO promete una explosión distinta: canciones que funcionan como capítulos de una misma historia y que profundizan en el recorrido de su personaje central, el Mono.
El álbum también abrirá la puerta a nuevas exploraciones sonoras. La banda adelanta que habrá ritmos más psicodélicos, una energía más cercana al punk e incluso guiños hacia lo industrial. Todo bajo una misma idea: mantener el fuego encendido, pero llevarlo hacia territorios inesperados.