Hace 3 semanas Digger

Texto: Edmundo Herrera

La Fábrica en Tlalnepantla de Baz fue el nuevo espacio para llevar acabo las últimas dos noches de MUTEK MX. Esta ciudad que se encuentra al norte del Valle de México y es uno de los 125 municipios del Estado de México con esa bien conocida característica de área industrial, en donde el Nocturno 2 del festival agitó la noche.

Después de organizar actividades en espacios como el Auditorio Black Berry, el Domo Digital del Papalote Museo del Niño, la producción del festival seleccionó La Fábrica, para dar un cambio radical en cuanto a la estética que cobijó los Nocturnos 1 y 2; estructuras metálicas inmensas, áreas intervenidas por instalaciones de arte y escenarios en cada pista, misma que logro conectarse con la curaduría de los artistas y el espacio.

En la sala A, el dúo creativo con sede en Montreal Burton & J Roy (Atificiel), generó un acto con herramientas digitales y análogas con las que manipulan conceptos a base de sampleos de instrumentos en tiempo real, clicks n cuts y una gran coordinación con las herramientas de video ejecutadas a modo de live cinema, deconstruyendo lo que en un inicio parecería una narrativa audiovisual.

Después fue el turno de escuchar a Telefon Tel Aviv, este productor estadounidense ya conocido por las anteriores visitas tanto en México como en las ediciones alternas a México del festival MUTEK MX. Este fue uno de los actos más esperados por la audiencia, ejecutaron su sonido ya característico de IDM, glitches y downtempo acompañado de ambientes de luz y visuales minimalistas, mantuvieron una impecable línea musical y entre los nuevos tracks que presentaron, sonó uno de sus clásicos de “Fahrenheit Fair Enough”, que aparece en su disco lanzado en 2001, el cuál lleva el mismo nombre.

Mientras había que alternarse entre las pistas, en lado sala B se presentaba Sol del Río, representando el lado femenino de Latinoamérica. Del Rio es una artista multifacética, proveniente de Buenos Aires, Argentina, su Live A/V se compuso principalmente de una sesión de techno oscuro, tan atmosférico como minimalista, matizando con voces y acompañado de un gran trabajo visual, el cual produce y ejecuta ella misma, para dar pie a estructuras 3D y arquitectura abstracta que conectó perfectamente con la inmensa pista de la que logró apropiarse.

En esa misma sala continuaría The Sight Below, un proyecto con sede en Seatle, abrió su acto con un denso sonido de ambient que al poco tiempo ya sonaban a dub techno con una constate capa de granulación sonora muy acompañado de video sobre expuesto, logrando la conexión audiovisual. La atmósfera final no pudo ocultar que Rafael Anton Irisarri era quien estaba detrás de dicho TSB, uno de los artistas que también se presentó en la noche Ambience del Festival MUTEK MX.

LCC (Las CasiCasiotone)

Originalmente funcionan como dúo, aunque en esta ocasión sólo una de sus integrantes hizo presencia, fue bastante relevante conocer su trabajo, el cual se manifestó con un sonido que evoca los entornos naturales y la urbanidad, con una línea ambient – drone.

Dando paso a los platos fuertes de la noche Thomas Fehlmann (después de su impecable presentación como The Orb al lado de Alex Paterson), tuvo un acto solitario que merece la mención como uno de los más cautivadores, ya que demuestra por qué es uno de los íconos más importantes de la generación de artistas capaces de ir del dub al techno y al house minimalista, sin caer en el cliché de dichos géneros.

A partir de este momento apareció el dilema de la noche en la sala B, Kettenkarussell con un solo integrante remarcaba el particular sonido alemán, con aquel techno oscuro característico de su sello Giegling, visuales astrales y un magnífico sonido Burial en sus vocales, dicho dilema fue que al mismo tiempo otro plato fuerte actuaba en la sala A, el londinense Squarepusher con su live estruendoso y lleno de luz hasta el cuerpo, actuó en su muy particular estética sonora que figura entre el jazz industrial, el jungle, IDM, acompañado de sintetizadores y teclados, esta vez sin batería en vivo, generando un circuito que muta de forma impredecible, que llevo la noche a reavivar aquella escuela de los 90’s que le precede.

Dark Sky

Matt Benyayer y Tom Edwards serían los encargados de cerrar la noche con un acto en vivo con un par de mesas llenas de cajas de ritmos y sintetizadores, ejecutaron una sesión híbrida de techno, breakbeats con matices electro, de manera vertiginosa. Pareciera que hubieran absorbido un poco de todo lo que sucedió esa noche para hacerlo suyo lograr que cada uno de los asistentes de La Fábrica se entregara al baile por completo.