Hace 2 años Ivan Najera
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Aglomeraciones intactas de ecos resonantes se bifurcan en espacios flemáticos; el indómito músico comienza a girar los pitchs una y otra vez sobre un compás que solo él conoce mientras algunas gotas todavía escurren de las hojas; el fundador del sello Hyperdub, Steve Goodman mejor conocido como Kode 9, emprende su viaje hacia la atemporalidad dentro del Festival Fascinoma.

Dentro de la longeva y complicada historia sobre la evolución de la necesidad del hombre en desarrollar diferentes formas de expresarse a través de sonidos – no melodías – siempre ha existido una constante de subvertir; aquellos personajes que dejan los dogmas para sentar paradigmas, entes recalcitrantes que evaden las fronteras para llevar su ego (o esencia) fuera de los límites; aquellos a quien debemos las rectas paralelas -que terminan secantes- de la música.

Es así como Kode 9 demuestra que el músico virtuoso ya no solo es aquel que desliza sus dedos con agilidad sobre un traste, que la música muta una vez para sobrevivir al extraño proceso cultural entre siglos, que la era de la tecnología viene acompañada de algo más que la automatización continua. Un set de aproximadamente 4 horas a 160 mpn, donde al inicio sonaron algunas tracks de su nuevo disco como la estrepitosa “Vacuum Packed”, solo para después descargar en un palíndromo creado por footwork, jazz, hip-hop, grime, dupstep, Uk garaje, 2-step, y más.

El oscuro azul etéreo – casi negro- comenzó a pintarse por franjas de un amarillo pardo mientras Steve Goodman continuaba su set insuflando emociones ajenas, pues poco tienen que ver las acostumbradas. Es decir, nos olvidamos de aquella fórmula mágica de la industria musical de trabajar las emociones de los escuchas en sentimientos tan establecidos como el amor y el odio, para dar cabida a nuevas sensaciones que vayan de la mano de un proceso intelectual de abstracción, que nos lleve a conocer nuevos filamentos de la música; pues mucho de eso se trata la evolución de esta época a la que pertenecemos.

El trabajo de Kode 9, es, sobre una estereotomía musical donde las complejidades se funden en singularidades para crear cierta clase de virtuosismo en un enigma de sensaciones que todavía no puedo describir.