Hace 2 años Andrés

DFEl himno por antonomasia inglés God Save the Queen expresa con vigor “Long may she regin; may she defend our laws, and ever give us cause to sing witn heart and voice God Save the Queen” –que su reinado sea largo; que defienda nuestras leyes y que siempre nos dé motivo para cantar con corazón y voz: Dios salve a la Reina-; no sólo salve a la Reina sino a toda Inglaterra ya que el legado de este país a la humanidad es inigualable: las grandes obras Hamlet, Macbeth, Romeo y Julieta  de Shakespeare, los mundos fantásticos de Tolkien, C.S Lewis o J.K.Rowling, la crítica social y política de Orwell, Huxley y de Woolf o el moderno Prometeo –Frankenstein– de Shelley; inolvidables el Palacio de Buckingham, el monumento megalítico Stonehengue o el Estadio Wembley, su aportación al deporte por ser la cuna del fútbol, el rugby y el críquet e imperdonable sería no reconocer su herencia al rock, bandas como The Beatles, The Who, Queen, Led Zeppelin, Pink Floyd, The Smiths, The Clash, Oasis y Blur de estirpe inglés dotaron al rock de un sello característico.

Pensar en Inglaterra es imaginarse una utopía, un país en perfecta sincronía, en una élite social, cultural y política, no obstante la fachada puede pintar de una manera y en el interior una cara totalmente distinta. La ciudad inglesa Sheffield en el condado de South Yorkshire nos exhibe ese rostro poco visto de Inglaterra; Sheffield fue de tradición industrial durante gran parte del siglo XX hasta inicios de los años ochenta, cuando vivió una transición económica de una dependencia de los sectores siderúrgicos y mineros hacia el comercial, esto implicó no sólo el paulatino abandono de las fábricas – como las imponentes torres de refrigeración de Tinsley– y la construcción de grandes centros comerciales –como el de Meadowhall-, asimismo significó la fragmentación de la ciudad en dos polos : la cosmopolita y los suburbios. La ciudad cosmopolita y los suburbios de Sheffield se diferenciaron entre la opulencia y la miseria, lo pasajero y lo permanente, lo resplandeciente y lo oscuro.

Los suburbios de Sheffield se caracterizaron por sus edificaciones abandonadas otorgándole un aspecto sombrío, el desempleo o los empleos mal remunerados en las corporaciones fueron el día a día. Los habitantes de los suburbios –por ende- crearon un estilo de vida muy particular y diferente al cosmopolita; la ociosidad, la verbena y el erotismo fueron elementos típicos de éstos.

Pulp –banda originaria de Sheffield– fue el portavoz de los residentes de los suburbios, en sus canciones expresan sus costumbres, tradiciones, hábitos, pensamientos y deseos; tras cinco discos de estudio –It en 1983, Freaks en 1987, Separations en 1992 y His ´n´Hers en 1994- con relatico éxito, Pulp sacó al mercado Different Class (1995) colocándolos en los primeros puestos de venta por la sinceridad y el realismo en sus letras, su atrevimiento a decir verdades incomodas y lo pegajoso, tarareable y bailable de su música.

Jarvis Cocker –líder y vocalista de la banda- proclamó en las primeras líneas del disco en la canción Mis-shapes: We don´t look the same as you. We don´t do the things you do, but we live around here too –No nos parecemos a ti. No hacemos las cosas que tú haces pero también vivimos por aquí-, esto anunciaba la existencia de los suyos aunque hubieran sido relegados; asimismo en la canción criticó la ambición y la ineptitud de los pudientes e incitó a los suyos a utilizar lo único que tenían: su mente. Cuando me refiero a los suyos, me refiero a su clase social, esa que no se estaba creando más bien consolidando a finales de los años noventa: la Common People o en términos más coloquiales la llamada clase media.

La Common People –según Pulp- tiene una existencia sin sentido ni control, en permanente desvanecimiento, frustración, amargura, sus empleos no son los deseados y mucho menos los sueldo a consecuencia de su ínfimo grado escolar, por eso sus bolsillos siempre están vacíos y sólo les alcanza para los cigarros, la bebida y jugar al pool. De igual manera – el disco Different Class– exhibe la sensibilidad, anhelos y aspiración de la clase media; por ejemplo, en la canción Disco 2000 narra la tragicómica historia de un amor platónico y su posible futuro o en Something Changed relata a alguien cambiado por el amor y que se pregunta si hay alguien más allá de nosotros rigiendo nuestras vidas.

Una de las peculiaridades de la banda Pulp –acentuada en el Different Class– es el erotismo. Jarvis Cocker podría afirmar “Aquel de ustedes que esté libre de pensamientos pecaminosos, que tire la primera piedra”, éste revela -en las canciones I spy, Pencil Skirt, Live Bed Show o Underwear– sus sueños más impúdicos desde su obsesión y acoso hacia una joven comprometida, las historias más obscenas ocurridas en su cama o el voyerista que espía a todo mundo. Cocker dice sin reserva lo que muchos piensan, esas ideas perversas sobre el sexo y la vida misma y no podría estar tan errado, el erotismo es omnipresente: ésta en las calles, avenidas, medios de transporte, en las casas, escuelas, iglesias, en fin, a donde se miré estará; y claro, presente con mayor claridad en los suburbios.

No existe un catálogo o un instructivo con pasos a seguir para convertirse en clase mediero, esto se hereda y se aprende con el curso de la vida; no se puede pretender serlo cuando no lo es. Como aquella chica que venía de Grecia con sed de conocimiento y estudios de escultura en el Colegio de San Martin, ella anhelaba vivir, hacer cosas y acostarse con gente común y aunque su aspiración fuera impetuosa, jamás lo lograría porque no se decide ser clase media sino simplemente se da como algo innato.

El disco Differente Class –en gran medida de la mente de Cocker- nos regala imágenes de lo que fue y es la clase media; caminar por los barrios de la Ciudad, deambular por los mercados o tianguis, viajar por el metro o el transporte público y observar la desesperanza, la clásica mirada al vacío, la miseria, la doble moral, los piropos como orden del día a día, las miradas lascivas, el tiempo perpetuo, la esperanza o el amor nos recuerda la vigencia –a pesar de veinte años de distancia- del Different Class.

La naturalidad de las letras y lo pegajosos de la música de Pulp nos permite identificarnos con ellos; no podemos negar que al menos uno de nosotros ha tenido una Deborah: ese amor platónico que tu madre, hermana o la tía incómoda intento emparejar, también tuvimos (o tenemos) pensamientos eróticos sobre una vecina, maestra o la madre de un amigo como Carlos en el libro Las batallas en el desierto de José Emilio Pacheco. Cada día los ricos son menos y los pobres aumentan, hasta cierto no se sabe cuál es la clase alta, la media y la baja, con el curso del tiempo se integrará a la media y baja con el sobrenombre de jodidos; la mayoría sentimos empatía por las canciones de Pulp porque aunque quisiéramos negarlo pertenecemos a esa clase que he relatado, sólo puedo concluir que tiene sus claros/oscuros, en momentos es sumamente divertida y en otras totalmente deprimente, pero una certeza es clara –como dijo Octavio Paz-: en la clase media solo hay la posibilidad de chingar o de ser chingado, así de simple la cosa con la Common People.